La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha marcado un hito en su trayectoria financiera al retornar a los mercados internacionales de deuda, un movimiento que tuvo lugar el 22 de enero de 2026, tras un periodo de 16 meses de ausencia. La emisión de deuda alcanzó una impresionante demanda de 10.451 millones de dólares, resultando en una sobresuscripción de siete veces, lo que subraya el renovado interés de los inversionistas por los activos de la compañía.
Este acontecimiento es señalado por la CFE como un cambio significativo en su posicionamiento financiero, estableciendo una nueva etapa para la empresa estatal. La operación se dividió en dos partes, comenzando con un bono “bullet” a ocho años, que ofrece una tasa indicativa de 6.04%. Este recurso se destinará principalmente al refinanciamiento de deuda, un paso estratégico para fortalecer su estructura financiera.
El segundo tramo de esta emisión consistió en un bono amortizable a 25 años, cuyo rendimiento se fijó en 6.5% y una vida media de 12 años. Los fondos generados de este bono se orientarán hacia el financiamiento de nuevos proyectos de inversión, lo cual es esencial para el crecimiento y modernización de sus capacidades operativas.
Las notas emitidas están proyectadas para recibir calificaciones de Baa2 por parte de Moody’s, BBB de S&P y BBB- de Fitch, armonizándose con las obligaciones de deuda actuales que la CFE posee. Esta respuesta robusta del mercado ha posicionado la emisión como la “más demandada” en la historia internacional de la empresa, con la ventaja adicional de haber colocado ambos bonos sin necesidad de ofrecer incentivos extra a los inversionistas.
La CFE también destacó que los márgenes de diferencia con respecto a la deuda soberana mexicana fueron mínimos: 38 puntos base para el tramo a ocho años y 40 puntos base para el tramo a 25 años, lo que muestra una mejora significativa respecto a su emisión anterior de septiembre de 2024, donde los diferenciales alcanzaron casi los 50 puntos base más.
Esta transacción no solo demuestra la confianza de los inversionistas institucionales globales en la CFE, sino que también reduce el costo de financiamiento a niveles récord, creando un entorno más favorable para futuras emisiones dentro del sector energético en México. La CFE reafirma su compromiso con una gestión financiera responsable, garantizando así un suministro eléctrico confiable y competitivo para las familias y empresas en el país.
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