Che Díaz es uno de los personajes de And Just Like That, la nueva entrega de Sex in the City (tras seis temporadas y dos películas) cuyo estreno fue el más visto de la historia de HBO Max y que llegó ayer a su fin. De origen latino, pansexual, no binario y estrella de los monólogos (dentro de la ficción graba un especial para Netflix), se supone que el personaje de Diaz era la clave para redimir a una franquicia acusada de ser demasiado blanca, rica, heteronormativa y cisgénero, al menos desde la perspectiva que da el tiempo (aunque a finales de los noventa cuatro mujeres hablando de felaciones o menstruación era enormemente moderno).
Che no es la única aportación de diversidad: en la serie hay personajes afroamericanos, asiáticos e hindúes y también se revela que Rock, hije de Charlotte, empieza a dudar de su identidad sexual. Sin embargo, ha sido Che quien arrasa en redes sociales con memes que tildan de irritante su presencia y medios como Los Angeles Times, Vulture, Rolling Stone o Daily Beast han dedicado piezas a intentar analizar por qué tanta gente detesta al persionaje.
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En Daily Beast, Kevin Fallon escribió: “Es imposible explicar lo insufrible que es. Tildarlo de inaguantable no es una hipérbole. Decir que da grima no es una expresión lo suficientemente fuerte como para describir cómo tu cuerpo reacciona cuando aparece en pantalla, como un mecanismo de defensa física. […] Nadie querría señalar el único personaje nuevo LGTB como el peor de una serie, pero Che no nos deja otra opción”. “Es fácil despreciar a Che porque el personaje ha sido escrito como un revoltijo de rasgos que deben servir a varios propósitos de la trama”, explicaba Jackson McHenry en Vulture. “Che regala algunos de los momentos más vergonzosos de la serie”.
En primer lugar, el personaje parece no satisfacer a ninguna de las dos audiencias entre las que fluctúa. Los jóvenes parecen ver a una actualización de aquel Poochie que intenta tocar todos los botones de la cultura woke (que es el pasado de “despertar” en inglés, pero el Diccionario de Oxford recoge también el adjetivo como “alerta a las injusticias y discriminaciones en la sociedad”).
La otra audiencia, el público que disfrutó de la serie en su día y que, por cuestión de edad, es más conservador en ciertos aspectos, encuentran al personaje antipático y condescentiente. Parte de la comunidad LGBTQI, para la que Che Díaz debería significar un guiño representativo, se ha manifestado en redes para quejarse de que no funciona, precisamente, como una gran representación.
El equipo de guionistas de And Just Like that, compuesto en su mayoría de mujeres de diferentes razas, hay lesbianas y gais. Y, según declaró a The Hollywood Reporter el pasado diciembre la propia Ramirez (que se declaró persona no binaria en agosto de 2020), se contó con el asesoramiento de GLAAD, la Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación, para construir a su personaje.
En defensa de Che Díaz han salido pocos
“Si quieres meter un personaje no binario en tu serie, que lo escriba une guioniste no binarie”, opina Enrique Aparicio, periodista cultural, mitad del podcast ¿Puedo hablar? y que se considera de género no binario. “Será capaz de hacer un retrato mucho más fiel de la experiencia no binaria que una mesa con los mejores guionistas cis del planeta. Y si simplemente quieres meter une personaje no binarie porque queda moderno, estás usando nuestras identidades para añadir capital social a tu obra sin un verdadero conocimiento de nuestra experiencia”.
“A mí me gusta la idea de que aparezca un personaje no binario en la serie, es necesario ir metiendo estas realidades en la ficción”, afirma por su parte Estíbaliz Esty Quesada, youtuber, escritora, actriz y que también se considera de género no binario. “Che Diaz deja claro desde el minuto uno que lo es. Pero después no sabe hablar de otra cosa. Se convierte en una parodia de justiciero social que repite términos woke como una inteligencia artificial escacharrada. Con Che Diaz quieren marcar todas las casillas: POC [personas racializadas], género no binario, poliamor, activismo… y es agotador. Es un personaje que parece no tener vida ni existencia más allá de su discurso cansado de twitter. Las personas no binarias tenemos una vida igual de complicada que la de los demás. Nuestro género es una nota a pie de página, no nuestro epicentro”.
Respecto al dilema de si un personaje LGTBIQ tiene que ser por fuerza simpático para dar una visibilidad positiva, Aparicio argumenta que “sería genial que pudiera haber personajes no binarios villanos sin que fuera un debate, pero creo que no ha pasado el tiempo suficiente. Venimos de siglos de codificación queer negativa (¿cuántos villanos Disney son amanerados o se pintan como drag queens?) y es demasiado pronto para que un malo con pluma no sea juzgado por su pluma antes que por su comportamiento”.
La cuestión de la risa
Hay otra cuestión incómoda en lo referente a Che: su personaje es una especie de leyenda de la comedia, que tiene su propio especial en Netflix y asiste a recaudaciones de fondos en el Upper East Side en los que hasta las clases más privilegiadas le rinden pleitesía. En algunos diálogos se presenta a Che como “profeta de la comedia” y se dice que, más que monólogos, hace “conciertos cómicos”. Pero cuando Che empieza sus rutinas sobre el escenario, solo el resto de personajes se ríen. Incluso Rolling Stone, en el artículo en el que pretende defender al personaje, tilda de “asombrosamente tedioso” el espectáculo que representa en el episodio 3.
Che Díaz llegó ayer a su fin (hay, al parecer, conversaciones sobre una segunda temporada) con la aparición en HBO Max del último episodio de And just like that y dejará un legado extraño: para unos ha sido irritante, para otros ha hecho que millones de espectadores de más de cincuenta años se acerquen a realidades sexuales, sociales y relacionales no normativas.
Michael Patrick King, creador del personaje, acaba de cerrar el debate en una entrevista con Variety echando balones fuera: según él, el recelo que levanta Che se debe, sin más, a su relación amorosa con Miranda, que la lleva a divorciarse de su marido Steve. “Es todo proyección”, concluye King. “No tiene nada que ver con Che”. En el último episodio de la temporada, emitido ayer y grabado antes de que toda esta polémica viese la luz, el personaje de Che parece redimirse y mostrarse más perspicaz de lo que pensábamos. Justo tras subirse a un escenario, advierte al público: “No os preocupéis, no os voy a soltar otro monólogo”.
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