Chevron ha recibido una licencia restringida de Estados Unidos para operar en Venezuela, según informaron el miércoles varias fuentes cercanas a la decisión. Este nuevo permiso se traduce en que cualquier ingreso derivado de la exportación de petróleo no podrá ser transferido al gobierno del presidente Nicolás Maduro, lo que plantea interrogantes sobre la viabilidad de las operaciones de la empresa en el país sudamericano.
La autorización, que fue emitida de manera privada a la compañía, abre un nuevo panorama para Chevron en Venezuela, tan solo dos meses después de que Washington estableciera una fecha límite para el cierre de transacciones, incluyendo las exportaciones de petróleo. A inicios de año, Chevron y otras petroleras europeas, como la española Repsol y la francesa Maurel & Prom, obtuvieron licencias del gobierno de Joe Biden que les permitieron expandir sus operaciones en el país y exportar petróleo hacia Estados Unidos y Europa.
Sin embargo, en una vuelta de tuerca, el ex presidente Donald Trump anunció en febrero la cancelación de licencias, otorgando a las compañías un plazo hasta finales de mayo para liquidar todas las transacciones, lo que motivó a Chevron a reducir sus operaciones y a retirar una flota de tanqueros del país. A pesar de esta situación, Washington le permitió a la compañía conservar sus activos, incluidas sus participaciones en empresas mixtas con la estatal PDVSA.
La nueva licencia brindará a Chevron la capacidad de tomar decisiones dentro de sus empresas mixtas con PDVSA, además de facilitar la contratación y la adquisición de suministros. Sin embargo, el hecho de que no se puedan realizar pagos a Venezuela, incluidos tributos y regalías obligatorias, hace que surjan dudas sobre la asignación de cargamentos de crudo a Chevron para su exportación hacia Estados Unidos.
La situación se complica aún más porque, previamente, en abril, y mientras aún estaban vigentes las licencias anteriores, PDVSA había cancelado una serie de cargamentos asignados a Chevron, citando dificultades para recibir los pagos requeridos. Desde ese momento, la compañía estadounidense no ha realizado exportaciones de petróleo venezolano.
Chevron, que ha declinado hacer comentarios sobre la nueva licencia, reafirmó su compromiso de operar a nivel global de acuerdo con las leyes y regulaciones, así como con el marco de sanciones impuesto por Estados Unidos. Por su parte, PDVSA no ha respondido a las solicitudes de información sobre el estado actual de sus operaciones y colaboraciones con Chevron y otros socios.
Esta compleja red de regulaciones y limitaciones, unida a la dinámica política y económica de Venezuela, sigue generando incertidumbre sobre el futuro de las empresas petroleras y su capacidad para operar en un entorno tan volátil.
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