El nuevo gobierno de Chile ha anunciado una medida que impactará significativamente a los ciudadanos: un aumento histórico de casi medio dólar por litro en el precio de los combustibles. Esta decisión, comunicada el lunes, surge en el marco de un severo ajuste al mecanismo estatal que amortiguaba la volatilidad de los precios internacionales, un mecanismo que, según el Ministerio de Hacienda, le cuesta al Estado alrededor de 140 millones de dólares semanales.
La situación en el mercado del petróleo se ha vuelto crítica debido a recientes tensiones geopolíticas, que han llevado el precio del crudo de 70 a 110 dólares por barril. Chile, que depende casi en su totalidad de las importaciones de petróleo, se ve obligado a ajustar sus precios internos. A partir del jueves, el costo de la gasolina pasará de 1.3 dólares a 1.7 por litro, mientras que el diésel valorizará de 1 a 1.7 dólares.
Jorge Quiroz, el ministro de Hacienda, explicó que esta decisión es necesaria dado el “shock” que enfrenta el mercado del petróleo, un escenario que se considera uno de los más desafiantes en décadas. La administración del presidente ultraderechista José Antonio Kast enfatiza la necesidad de tomar decisiones difíciles para resguardar las finanzas públicas en un contexto de estrechez fiscal muy severa.
Tras el anuncio, se formaron largas filas en las gasolineras de Santiago. La reacción de los expertos no se hizo esperar. El economista Juan Ortiz, profesor de la Universidad Diego Portales, calificó el aumento como “sin precedentes” y advirtió que la inflación podría aumentar, con el mayor impacto previsto para abril.
Para mitigar el efecto de este aumento en el costo de vida de los ciudadanos, el gobierno ha lanzado una serie de medidas. Entre ellas se encuentra el congelamiento de la tarifa del transporte público y un bono mensual de 110 dólares para taxistas que se extenderá por seis meses.
Además, la nueva administración se ha fijado la meta de reducir el déficit fiscal, el cual alcanzó un 3.6% del PIB en 2025, un déficit que, según el gobierno anterior de Gabriel Boric, se debió a ingresos menores a lo previsto. Kast, quien asumió el poder hace dos semanas, también ha ordenado una reducción del 3% en los gastos de los ministerios, con el objetivo de ahorrar unos 3,000 millones de dólares para 2026. Su plan incluye una ambiciosa reducción del gasto público de 6,000 millones de dólares en un lapso de 18 meses, equivalente a un 2% del PIB.
Este panorama plantea un desafío significativo tanto para el gobierno como para los ciudadanos chilenos, que enfrentarán una etapa de reajustes económicos en un clima global incierto y volátil.
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