En medio de una creciente tensión comercial con Estados Unidos, China ha reafirmado su intención de fortalecer sus relaciones globales bajo una política de apertura y cooperación. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, declaró este martes que el país asiático continuará “estrechando manos en lugar de apretar puños”, como muestra de su compromiso con el diálogo frente a las incertidumbres externas.
La declaración de Lin se da en un contexto marcado por una nueva escalada en la guerra comercial entre ambas potencias. En lo que va del año, el presidente estadounidense Donald Trump ha impuesto aranceles del 145% a productos chinos, como parte de una estrategia más amplia de presión sobre sus principales socios comerciales. Pekín respondió con el incremento de aranceles a productos estadounidenses en un 125%, lo que profundizó el conflicto bilateral.
En este ambiente, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha advertido sobre los posibles efectos de la disputa, estimando que el volumen de comercio entre Estados Unidos y China podría caer hasta un 80%, con impactos negativos para la economía global.
China, por su parte, ha reaccionado con ironía a las medidas de Washington. El gobierno calificó la política arancelaria de Trump como una “broma”, un comentario que generó la molestia del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. En declaraciones a Bloomberg, Bessent respondió: “Estos no son una broma. Son cifras grandes… Nadie piensa que sean sostenibles, pero están lejos de ser una broma”. También subrayó que cualquier avance en las negociaciones deberá venir directamente de los presidentes Xi Jinping y Donald Trump.
En paralelo a estas tensiones, el presidente Xi Jinping inició una gira por el sudeste asiático con el objetivo de reforzar los lazos económicos con la región. En su primera parada en Vietnam —país que enfrenta posibles aranceles estadounidenses del 46%—, Xi hizo un llamado a oponerse al “acoso unilateral” y a fortalecer la cooperación en las cadenas de producción y suministro. Durante la visita, ambos gobiernos firmaron múltiples acuerdos en materia económica, incluyendo proyectos de infraestructura ferroviaria y colaboración industrial.
La gira de Xi continuará en los próximos días en Malasia y Camboya, naciones que también se encuentran bajo la amenaza de nuevos aranceles de hasta el 24% y 49%, respectivamente, por parte de Estados Unidos.
Con esta ofensiva diplomática y comercial, China busca consolidar su red de socios estratégicos en medio de crecientes presiones, posicionándose como un actor que promueve la integración y el multilateralismo, en contraste con las políticas proteccionistas impulsadas desde Washington.
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