El Ministerio de Comercio de China ha expresado su preocupación por las recientes medidas adoptadas por México, que buscan incrementar los aranceles a productos provenientes de países con los que no mantiene tratados de libre comercio. Esta afirmación se produce al cierre de una investigación iniciada en septiembre del año anterior, durante la cual la dependencia china concluyó que estas medidas constituyen “barreras al comercio”.
La investigación, iniciada el 25 de septiembre de 2025, se llevó a cabo bajo la Ley de Comercio Exterior de China, tras el anuncio de un paquete de gravámenes por parte del gobierno mexicano que afecta a mercancías de China y otros países asiáticos. En un comunicado, el Ministerio indicó que los hallazgos reflejan que las decisiones del gobierno mexicano alteran el equilibrio del comercio y la inversión de acuerdo con su normativa.
En este contexto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha enfatizado que las medidas no están dirigidas específicamente a China, sino que se aplican a todos los países sin tratados comerciais. Sin embargo, China ha calificado la decisión como “proteccionista”. La tensión se ha acentuado dado que el Senado mexicano aprobó en diciembre una nueva ley que establece aranceles de entre 5% y 50% sobre aproximadamente 1,463 productos en sectores clave como textil, aluminio y plásticos, con vigencia a partir del 1 de enero de 2026.
China ha manifestado su deseo de que México reconsidere estas políticas unilaterales, a la espera de que se corrijan lo que denominan “prácticas erróneas”. Estas medidas han llegado en un momento crítico, con la próxima revisión del tratado comercial T-MEC entre México, Estados Unidos y Canadá, lo que añade una capa de complejidad a la relación económica entre México y el gigante asiático, especialmente ante el creciente escrutinio de Estados Unidos sobre la presencia de empresas chinas en América del Norte.
Recientemente, el viceministro de Comercio chino, Li Chenggang, se reunió con su contraparte mexicana en Pekín para discutir el estado de la relación bilateral, aunque aún no se han detallado los pasos que podría dar China en respuesta a los nuevos gravámenes mexicanos.
Desde el lado mexicano, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha defendido el derecho de su país a implementar estos aranceles. Argumenta que buscan corregir una competencia desigual que afecta a la industria nacional. Ebrard ha señalado que las decisiones están fundamentadas en la necesidad de equilibrar el terreno de juego para los productores locales, quienes se encuentran en desventaja ante importaciones con precios significativamente más bajos.
Un ejemplo proporcionado por Ebrard revela que el acero chino, que llega al país a 150 dólares por tonelada, compite en condiciones desiguales con los productores mexicanos, lo que afecta la viabilidad de estas empresas.
Ebrard sostiene que estas medidas son consistentes con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y subraya que el arbitrio para gravar importaciones es un derecho legítimo de México. Este enfoque no se percibe como una hostilidad hacia China o cualquier otra nación, sino como un intento de asegurar la competitividad de la industria local frente a prácticas que, a su juicio, distorsionan el mercado.
La situación continúa evolucionando, y se espera que las repercusiones de estas acciones se amplíen, afectando no solo la relación bilateral entre México y China, sino también el panorama comercial en América del Norte en un contexto de crecientes tensiones económicas a nivel global.
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