China se prepara para uno de los eventos militares más anticipados y políticamente cargados de los últimos años. El 3 de septiembre, en la emblemática Plaza de Tiananmen, se conmemorará el 80 aniversario de la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial. Este desfile militar no solo servirá como un ritual de recuerdo histórico, sino que también enviará un mensaje claro al mundo sobre su potencia militar y su preparación para lo que se considera la “guerra del futuro”.
El presidente Xi Jinping, acompañado de varios líderes extranjeros, incluido Vladimir Putin, tendrá un papel central en esta ceremonia. Sin embargo, la presencia del presidente ruso ha llevado a algunos embajadores europeos a sopesar la posibilidad de no asistir, temiendo que su participación contribuya a la legitimación internacional del Kremlin en medio del conflicto en Ucrania.
El desfile, que se desarrollará a lo largo de unos 70 minutos por la Avenida Chang’an en Beijing, contará con más de 10,000 soldados, más de 100 aeronaves y cientos de vehículos terrestres. Si bien el tema oficial es la celebración de la paz y la justicia internacional, el enfoque real estará en mostrar la capacidad del Ejército Popular de Liberación para llevar a cabo guerras de alta tecnología en nuevos dominios estratégicos: ciberespacio, espacio exterior, guerra electrónica y hipersónica. Se espera que más de 100 modelos de sistemas de armas, todos de producción nacional y en servicio operativo, sean exhibidos.
Entre las armas más esperadas destacan los nuevos misiles antibuque de la serie YJ (Ying Ji, “Disparo del Águila”), que incluyen el YJ-15, YJ-17, YJ-19 y YJ-20. Estos sistemas están diseñados específicamente para neutralizar grandes unidades navales estadounidenses, particularmente portaaviones, que representan el núcleo de la supremacía americana en el Pacífico. A través de su estrategia de defensa contra el acceso y la negación del área (A2/AD), China busca crear “burbujas defensivas” para limitar el acceso de flotas enemigas al Mar de China Meridional, el estrecho de Taiwán y el Océano Pacífico.
Desde la década de 1980, China ha desarrollado un amplio espectro de misiles antibuque, comenzando con tecnologías soviéticas y evolucionando hacia diseños autóctonos. Con esta nueva serie, el país busca un salto cualitativo que combine sigilo, velocidad hipersónica e inteligencia artificial. Aunque las especificaciones exactas son secreto de Estado, se filtran detalles que destacan su velocidad, alcance y capacidades de maniobra, lo que indica que los portaaviones estadounidenses podrían estar al alcance de su artillería.
Además, se anticipa que el desfile incluirá lanzadores capaces de superar las defensas de misiles estadounidenses y proporcionar a Beijing una disuasión estratégica creíble. Imágenes de ensayos han mostrado sistemas de misiles balísticos móviles, ideales para garantizar un segundo ataque en caso de conflicto nuclear. Entre los modelos destacados se encuentra el DF-31AG, con un alcance estimado de más de 11,000 kilómetros, lo que le permite alcanzar cualquier objetivo en el territorio continental de los Estados Unidos. Se suma a esto el DF-41, considerado el misil intercontinental más potente de China, con un rango de 12,000 a 15,000 kilómetros y la capacidad de llevar hasta 10 cabezas nucleares.
Los nuevos desarrollos también incluyen el FH-97, la primera aeronave no tripulada de China declarada lista para el combate. Denominada “ala leal”, se espera que este dron opere en conjunto con cazas tripulados, cumpliendo misiones de reconocimiento, ataque y guerra electrónica. En caso de confirmarse su presencia en el desfile, se marcará un hito para China, al convertirse en el primer país del mundo en tener un dron de este tipo declarado “listo para el combate”.
Junto a estos avances, China también está desarrollando un arsenal menos visible pero revolucionario en sistemas de guerra electrónica y armas de energía dirigida. Mientras que los misiles representan un elemento de disuasión visible, los sistemas electrónicos y de energía dirigida funcionan en silencio, neutralizando radares y sistemas de comunicación enemigos.
Finalmente, la demostración de drones de reconocimiento y combate, incluidos submarinos no tripulados, amplió las capacidades de vigilancia de China en aguas disputadas. La presentación de estos sistemas en el desfile tiene un fuerte valor simbólico: Beijing busca mostrar que ha igualado sus capacidades a las de Occidente, y en algunos aspectos, aspira a superarlas.
Esta información corresponde a la fecha de publicación original, el 1 de septiembre de 2025, y tiene relevancia en el contexto militar global de hoy.
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