Donald Trump volvió a marcar el ritmo del tablero internacional, y esta vez lo hizo desde las alturas, literalmente. A bordo del Air Force One, el presidente de Estados Unidos reveló que su reciente jugada arancelaria tuvo un efecto colateral no menor: frustró lo que parecía un principio de acuerdo con China sobre las operaciones de TikTok en suelo estadounidense.
El mandatario, con su característico tono directo, aseguró que las negociaciones estaban prácticamente cerradas, pero que el anuncio de aranceles globales modificó el curso de los acontecimientos. China, dijo, cambió de postura tan pronto como se enteró de las nuevas tarifas. “Teníamos un acuerdo con TikTok, prácticamente no un acuerdo, pero bastante cercano, y luego China lo cambió por los aranceles”, expresó. En su visión, si hubiese accedido a flexibilizar los impuestos a las importaciones, el pacto se habría aprobado en cuestión de minutos. Pero prefirió demostrar, como él mismo afirmó, “el poder de los aranceles”.
TikTok, la popular aplicación de videos cortos con más de 170 millones de usuarios en Estados Unidos, se encuentra contra las cuerdas desde la aprobación de una ley que obliga a su separación de la compañía china ByteDance o, en su defecto, al cierre total de sus operaciones en territorio estadounidense. Tras el estancamiento del acuerdo, la app incluso dejó de estar disponible durante unas horas, hasta que Trump, ya en su primer día como presidente nuevamente, firmó una orden ejecutiva que extendía por 75 días el plazo para una posible resolución. Ese periodo terminaba este sábado, pero ahora ha sido ampliado.
El presidente no descartó un giro en la trama. Aseguró que está dispuesto a reconsiderar los aranceles a China si Pekín avala el acuerdo de TikTok, acuerdo que, según explicó, el gobierno chino puede vetar.
En paralelo, Trump inició una nueva ofensiva comercial que sacudió los mercados: impuso un arancel mínimo del 10 % a todas las importaciones y elevó esa cifra hasta un 34 % en el caso de China. La respuesta no tardó en llegar desde Pekín, que replicó con medidas similares sobre los productos estadounidenses, dando inicio formal a un nuevo capítulo de la guerra comercial.
Mientras tanto, TikTok se mantiene en vilo, atrapado entre los pulsos de poder, las sanciones cruzadas y una batalla que ya no es solo por datos o seguridad, sino por la influencia global en la era digital.
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