La creatividad es un atributo que brilla en los niños, y en este sentido, los juegos de mesa didácticos presentan una excelente oportunidad para aprender mientras se juega. Este enfoque es parte integral del desarrollo de Chiripas, un negocio que se especializa en la creación de juguetes didácticos y ancestrales.
Celebrado cada 30 de abril, el Día del Niño es un momento en el que los juguetes cobran vida, aportando no solo diversión, sino también una conexión con la tradición y el desarrollo de habilidades cognitivas desde una edad temprana. Miriam Ruiz, administradora de Chiripas, comenta que su objetivo va más allá del entretenimiento: “A través de nuestros juegos tratamos de ejercitar la mente de una forma diferente”.
Chiripas tiene su origen en un homenaje a Crescencio Ruiz, abuelo de Miriam, quien en su infancia, ante la falta de recursos, utilizaba carbón y cartón para crear sus propios juguetes. Las enseñanzas de Crescencio han sido transmitidas de generación en generación, y su legado se refleja en cada uno de los productos de chiripas. Con el paso del tiempo, su familia ha evolucionado en su propuesta, utilizando madera reciclada para sus creaciones, lo que ha atraído a un creciente número de clientes.
Desde que su negocio comenzó formalmente en 2011, la atención a la sostenibilidad y la inclusión ha sido prioritario. Actualmente, en época de alta demanda, como el Día del Niño y la Guelaguetza, su equipo crece para cumplir con los pedidos, incluso colaborando con centros penitenciarios en Oaxaca para ofrecer trabajo a quienes lo necesitan.
La producción de sus juegos, que incluye “El coyote y la gallina”, rompecabezas y juegos de destreza como el ajedrez, se basa en la madera reciclada. Este proceso incluye cortado, pintura y empaquetado, garantizando no solo calidad, sino también un enfoque cuidado hacia el medio ambiente.
Además, Chiripas se dedica a eliminar barreras a través de talleres inclusivos que permiten disfrutar de sus juegos a personas con discapacidades físicas o mentales, adaptando cada juego según las necesidades específicas. Miriam Ruiz destaca: “Pensamos en el futuro de las próximas generaciones, es fundamental que tengan oportunidades para desarrollar su pensamiento abstracto y habilidades de resolución de problemas”.
A medida que el negocio continúa creciendo, la familia Ruiz se adentra en la búsqueda de la certificación del sello “Hecho en México”, una iniciativa que promueve el consumo nacional. De este modo, buscan resaltar tanto su legado cultural como su compromiso con una economía más solidaria y sostenible, asegurando que cada creación de Chiripas no solo sea un juego, sino también un paso hacia un futuro más prometedor para todos.
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