La activista hongkonesa Chow Hang-tung, reconocida por su papel como organizadora de las vigilias anuales en memoria de la represión en Tiananmen, ha reafirmado su compromiso con la lucha por la democracia, incluso desde detrás de las rejas. El 28 de agosto de 2026, Chow, de 41 años, compareció ante un tribunal donde se le advirtió sobre las consecuencias de sus acciones; sin embargo, su determinación no flaqueó. Recientemente, fue declarada culpable de incitar a la subversión junto a su compañero Lee Cheuk-yan, de 69 años. Este fallo ha recibido críticas contundentes de organizaciones de derechos humanos y varios países, quienes lo consideran un intento de reprimir la libertad de expresión en la región.
Durante una audiencia preliminar, Chow, abogada de profesión y que se representa a sí misma, cuestionó el veredicto, declarando que preferiría ser vista como “una criminal a ser una hipócrita”. Su lucha se centra en la memoria de la represión de 1989, un acontecimiento que marcó una era en la historia de China.
Hasta 2020, Hong Kong y Macao eran los únicos lugares en China donde era legal realizar vigilias públicas para recordar a las víctimas del 4 de junio de 1989. Sin embargo, la promulgación de la ley de seguridad nacional ha silenciado efectivamente tales conmemoraciones desde 2020, tras las protestas prodemocráticas que sacudieron la ciudad el año anterior.
En su defensa, Chow, juzgada junto a Lee y el exdiputado Albert Ho, destacó que “la ley no puede controlar los pensamientos de nadie”, manifestando que incluso si fueran encarcelados, sus mensajes a favor de la democracia sobrevivirían. Su respuesta irónica al juez Alex Lee, que insinuó que su encarcelamiento podría ser apreciado, provocó risas en la sala.
La semana anterior, el tribunal dictó que los líderes de la Alianza de Hong Kong violaron la constitución china al solicitar el fin de la dictadura del Partido Comunista, argumentando que ello buscaba socavar la confianza en el régimen. En la audiencia de atenuación, Chow se opuso a cualquier condena que los privara de libertad, mientras que el abogado de Lee solicitó una pena máxima de cinco años, enfatizando su enfoque pacífico. Albert Ho, por su parte, se declaró culpable, lo que podría significar una condena más leve.
El tribunal ha anunciado que la sentencia se dictará en un plazo de dos semanas. La organización Human Rights Watch ha criticado abiertamente la condena de los líderes pro-democracia, destacando que estas acciones violan el derecho a la libertad de expresión y reunión. Además, la ONG subrayó que el tribunal no permitió la comparecencia de testigos ni argumentos en su defensa, lo que plantea serias dudas sobre la legitimidad del proceso.
Elaine Pearson, directora de HRW para Asia, hizo eco de estas preocupaciones, afirmando que la condena representa un intento de criminalizar las expresiones de duelo públicas en Hong Kong, lo que refleja el temor del gobierno chino hacia el recuerdo de sus propias atrocidades.
La Alianza de Hong Kong en Apoyo de los Movimientos Democráticos Patrióticos de China ha sido una de las pocas organizaciones que ha mantenido viva la memoria de Tiananmen en un espacio donde la crítica al régimen es cada vez más peligrosa. La lucha por la libertad y la verdad continúa, y aunque la prisión sea la nueva realidad para activistas como Chow y Lee, su mensaje no se detendrá.
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