Aunque septiembre ha llegado a su fin, la temporada de ciclones tropicales de 2026 en México continúa vigente, con octubre y noviembre como meses críticos. Tanto el océano Pacífico como el Atlántico mantienen la posibilidad de generar fenómenos meteorológicos que podrían impactar el país.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha pronosticado para este año entre 18 y 21 ciclones tropicales con nombre en el Pacífico nororiental, mientras que en el Atlántico se estiman de 11 a 15 sistemas. Hasta el inicio de octubre, la actividad en el Pacífico se acerca al límite inferior de estas proyecciones, dejando aún la puerta abierta para el desarrollo de nuevos ciclones en los dos meses restantes de la temporada.
Es importante señalar que estas cifras no son garantías de formación o impacto. Las autoridades recalcan que el número final de ciclones puede variar y, aunque exista un rango previsto, esto no asegura que todos los fenómenos se materialicen ni que afecten directamente al territorio mexicano.
El pronóstico más detallado indica que en el Pacífico nororiental podrían formarse entre nueve y diez tormentas tropicales, de cinco a seis huracanes de categorías 1 o 2, y entre cuatro y cinco huracanes de categorías 3, 4 o 5. En el Atlántico, se esperan entre siete y ocho tormentas tropicales, de tres a cinco huracanes menores y de uno a dos huracanes mayores. Este comportamiento sugiere un incremento de actividad en el Pacífico, influenciado por las condiciones de El Niño, fenómeno que puede alterar la circulación atmosférica.
La temporada de ciclones tropicales en México se extiende oficialmente desde el 15 de mayo hasta el 30 de noviembre en el Pacífico, y del 1 de junio al 30 de noviembre en el Atlántico. Por lo tanto, aunque ya estamos en octubre, no se puede dar por concluido el riesgo para las costas mexicanas. De hecho, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) aclara que, aunque históricamente el mayor número de ciclones ocurre dentro de las fechas oficiales, también es posible que se desarrollen fenómenos fuera de este período, aunque con menor frecuencia.
Durante este periodo, se prevé que las lluvias aumenten, superando los promedios históricos, debido a la influencia de El Niño, que se estableció durante el verano y podría fortalecerse hacia finales de 2026. Este fenómeno, además de sus efectos sobre los patrones de condiciones, tiende a crear un ambiente propicio para una mayor actividad en el Pacífico.
Históricamente, los estados más expuestos a los ciclones tropicales en México son Baja California Sur, Quintana Roo, Sinaloa, Veracruz y Tamaulipas, recibiendo una media de cinco impactos cada año: tres del Pacífico y dos del Atlántico y el mar Caribe. Sin embargo, es fundamental entender que, a pesar de un pronóstico con un menor número de ciclones, el riesgo se mantiene. Un solo ciclón puede causar daños significativos.
A medida que el calendario avanza hacia noviembre, el riesgo ciclónico permanece en niveles preocupantes. Con apenas un par de meses por delante en los que las condiciones climatológicas pueden dar origen a nuevos fenómenos, la atención debe mantenerse alerta y la preparación ante posibles desastres, activa.
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