En un hallazgo que marca un antes y un después en el estudio del arte prehistórico, científicos han logrado datar con precisión las pinturas de la cueva de Font-de-Gaume, ubicada en la pintoresca región de Dordogne, al suroeste de Francia. Este anuncio fue realizado el 9 de marzo por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia, un avance significativo en el campo de la paleontología y la arqueología.
La Valée de la Vézère, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, es célebre por albergar arte prehistórico, destacando las icónicas pinturas de Font-de-Gaume y las famosas representaciones de la cueva de Lascaux. Durante mucho tiempo, sin embargo, datar estas obras emblemáticas ha representado un desafío considerable para los investigadores.
La dificultad radica en que, hasta hace poco, se asumía que los pigmentos negros utilizados por los artistas prehistóricos eran exclusivamente minerales, lo que hacía imposible la técnica de datación por radiocarbono, una metodología que mide la cantidad de carbono-14 presente en materiales orgánicos. Sin embargo, los científicos nunca habían confirmado que los pigmentos no contuvieran carbono.
Para desentrañar este misterio, un equipo de especialistas liderado por un investigador del CNRS recurrió a técnicas avanzadas como la microspectrometría Raman y la imagen por hiperespectro. Estos métodos revelaron la presencia de trazas de carbón en una notable cantidad de figuras pintadas en la cueva. Con esta nueva evidencia en mano, los investigadores obtuvieron la autorización, en un caso especial, para tomar microsamples del pigmento de dos dibujos: uno de un bisonte y otro que representa un rostro humano o animal.
Los resultados fueron sorprendentes. Se determinó que el bisonte había sido pintado hace aproximadamente 13,000 años, mientras que diferentes secciones de la representación del rostro mostraron haber sido creadas en períodos dispares, algunos separados por miles de años.
Este avance no solo allana el camino para una datación más precisa del arte rupestre en la región, sino que también ofrece una nueva perspectiva sobre la evolución de los estilos artísticos y la posibilidad de que las comunidades humanas regresaran a las mismas cuevas a lo largo de generaciones. Una ventana fascinante hacia la conexión entre nuestros ancestros y las expresiones artísticas que dejaron atrás.
Este hallazgo, datado en julio de 2026, promete enriquecer nuestra comprensión de la historia humana y su relación con el arte, un testimonio perdurable de la creatividad y la continuidad cultural a lo largo de milenios.
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