Investigadores, académicos y científicos mexicanos han alzado su voz en contra de la aprobación “fast track” de la Ley de Ciencia en México. La Cámara de Diputados aprobó la reforma a esa ley en mayo, sin embargo, expertos consideran que se trata de una ley “equivocada” que restringe la autonomía de los investigadores y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en su gestión administrativa y operativa.
Los expertos consideran que la ley fue aprobada sin suficiente debate y análisis, y sin la participación de los investigadores. Además, señalan que la reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología de 2021 limita y controla indebidamente la libertad académica y el acceso a información pública, y debilita la protección de derechos laborales de los investigadores.
Las organizaciones de la sociedad civil también se han pronunciado en contra de la Ley de Ciencia. Según ellos, esto podría tener serias consecuencias para el desarrollo científico y tecnológico del país, especialmente en el contexto de la pandemia, donde la ciencia y la tecnología son fundamentales para enfrentar los retos sanitarios y sociales.
En resumen, la Ley de Ciencia y Tecnología en México es un tema preocupante para la comunidad científica y académica del país. Se debe fomentar las condiciones necesarias para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, y no restringirlas. Es necesario garantizar la autónomía de los investigadores y de las instituciones que los apoyan para que puedan seguir alcanzando avances significativos en beneficio de la sociedad mexicana.
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