El emblemático Louvre se enfrenta a una crisis sin precedentes, con su personal emitiendo una serie de huelgas que ya suma nueve en un mes. Este reciente paro, que tuvo lugar el 19 de enero de 2026, responde a preocupaciones sobre salarios, condiciones laborales e infraestructura, obligando al museo a cerrar sus puertas y aumentando la presión sobre su directora, Laurence des Cars.
La huelga fue decidida por unanimidad por 350 empleados, lo que pone de manifiesto la fuerza y determinación del movimiento. Christian Galantani, representante del sindicato CGT, destacó la seriedad de la situación, mencionando que el Louvre, que normalmente recibe alrededor de 30,000 visitantes diarios, ha tenido que cerrar completamente en tres ocasiones desde diciembre, lo que le cuesta aproximadamente €400,000 por día.
Las negociaciones sobre salarios están programadas para el próximo 29 de enero, con los sindicatos exigiendo que los sueldos de los empleados se alineen con los de otros museos y monumentos nacionales. Según Galantani, las diferencias salariales oscilan entre €70 y €200 al mes, un factor que ha contribuido a la creciente frustración del personal.
No solo se trata de salarios; los sindicatos también piden la cancelación de un ambicioso proyecto de nuevo acceso, que tiene un costo estimado de €666 millones, así como un complejo subterráneo alrededor de la Mona Lisa y un nuevo espacio de exhibición. En cambio, solicitan que se prioricen el mantenimiento básico y la restauración de la infraestructura existente.
Estas protestas no han surgido de la nada. Se producen tras un robo espectacular de las joyas de la corona en octubre y después de varias críticas sobre los planes de renovación y la gestión del museo. La directora, Laurence des Cars, se encuentra bajo la lupa debido a su estilo de liderazgo. Curadores del departamento de escultura han firmado una petición denunciando la “desaparición injusta” de la cabeza del departamento, Sophie Jugie. Según una fuente del gobierno francés que prefirió permanecer en el anonimato, “los días de Des Cars en el museo están contados”.
A pesar de los llamados para su renuncia durante audiencias parlamentarias y en discursos dirigidos al personal, Des Cars ha mantenido una postura desafiante, defendiendo la responsabilidad de avanzar con el proyecto del nuevo acceso, que lleva más de una década en desarrollo. La administración del Louvre no ha hecho declaraciones sobre las pérdidas financieras ocasionadas por las huelgas ni sobre la situación actual del conflicto laboral.
La situación en el Louvre no solo refleja problemas internos, sino que también pone de manifiesto la necesidad de un diálogo efectivo entre los empleados y la dirección para salvaguardar no solo la reputación del museo, sino también la experiencia de millones de visitantes que buscan disfrutar de su riqueza cultural.
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