La comunidad de DePaul University está en pie de guerra. La reciente decisión de cerrar su museo de arte, anunciada el 26 de febrero, ha desencadenado una respuesta contundente: más de 3,000 estudiantes y profesores han firmado una carta abierta en desacuerdo con esta determinación. A pesar del clamor de la comunidad académica, el DePaul Art Museum (DPAM) cerrará sus puertas el 30 de junio, una pérdida significativa para el ámbito cultural local.
Inaugurado en 1985, el museo comenzó en un espacio dentro de la biblioteca universitaria antes de trasladarse, en 2011, a un edificio de $7.8 millones de dólares. Este nuevo espacio, diseñado bajo estándares de sostenibilidad, no solo representó una modernización, sino que también reflejó el compromiso de la universidad con las artes visuales, convirtiendo al DPAM en un ancla cultural tanto para el campus como para la comunidad circundante.
La decisión de clausurar el museo radica en la proyección de un déficit presupuestario significativo para 2026, ante lo cual la universidad busca recortar gastos en 27.4 millones de dólares. Este contexto incluyó el despido de 114 empleados en diciembre pasado. A pesar de la adversidad, Laura-Caroline de Lara, directora del DPAM, ha logrado suficientes fondos para mantener un personal pequeño y asegurar la continuidad de las exposiciones programadas hasta el cierre.
De Lara ha expresado su esperanza de demostrar que el museo podría ser autosuficiente, ya que históricamente ha recaudado una parte significativa de su presupuesto anual de $745,000. Sin embargo, la administración de la universidad permanece inflexible en su decisión. “Es difícil conseguir donaciones cuando tu organización matriz no está comprometida”, lamenta De Lara.
La ex directora del DPAM, Julie Rodrigues Widholm, ahora al frente del Berkeley Art Museum y Pacific Film Archive, ha compartido su perspectiva sobre la situación. Reconoce las dificultades que enfrenta la educación superior, pero cuestiona cómo el cierre del museo puede resolver los problemas económicos del campus. “Tener un museo en el campus ofrece formación profesional y presenta exposiciones importantes y desafiantes”, argumenta Widholm, quien destaca que los estudiantes del programa de estudios museales de DePaul obtienen experiencia invaluable a través de pasantías y otras oportunidades en el DPAM.
El comunicado que anuncia el cierre, firmado por el presidente de la universidad, Robert L. Manuel, se titula “Reimaginando las artes en DePaul University”. La carta abierta de la comunidad educativa responde de manera crítica, sugiriendo que quienes toman decisiones no comprenden plenamente el valor multifacético del DPAM. Las firmantes destacan la importancia pedagógica y profesional del museo y su vínculo con la historia católica vincentina de la universidad, enfatizando que la presencia de un museo es una necesidad esencial para el florecimiento de los estudiantes.
Este no es el único plan que ha suscitado controversia. La universidad también se ha enfrentado a críticas por su proyecto de demoler cuatro casas históricas para construir una nueva instalación deportiva, prevista para costar más de $42 millones. Varios entrevistados han contrastado esta decisión con el cierre del DPAM, sugiriendo que los administradores no aprecian el valor académico de un museo de arte.
La inminente clausura del DPAM plantea interrogantes sobre el futuro de su colección, que incluye cerca de 4,000 obras de artistas significativos en Chicago, así como una rica colección fotográfica de iconos como Andy Warhol y Bruce Davidson. “No se puede simplemente almacenar la colección o dispersarla”, comenta De Lara. “Existen formas éticas de manejar las colecciones”. Muchos de los trabajos fueron donados con la expectativa de que el arte pudiera ser visto y estudiado.
De Lara está colaborando estrechamente con la administración para asegurar que se tomen en cuenta las mejores prácticas en la gestión de colecciones, explorando opciones que podrían incluir la transferencia de obras a otras instituciones o el apoyo a un puesto de personal para mantener la colección. “Están recibiendo una lección intensiva en gestión de colecciones”, concluye De Lara.
A medida que se acerca la fecha de cierre, la comunidad universitaria y los amantes del arte esperan que su valiosa historia y legado no se desvanecen en el olvido. La lucha por el DPAM es también una defensa del espacio académico, la cultura y el compromiso con las artes.
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