A partir del 29 de agosto de 2025, los compradores que deseen adquirir productos en línea y recibirlos en Estados Unidos deberán prepararse para un nuevo escenario: la imposición de un impuesto sobre pequeños paquetes importados. Esta medida, introducida por la administración Trump, ha suscitado un gran revuelo en las comunidades de compradores y vendedores por igual.
La reciente orden ejecutiva que suspende la exención de importación de de minimis ha eliminado el privilegio que permitía a los envíos con un valor inferior a $800 entrar al país sin costo adicional. Ahora, cada envío, sin importar su valor, enfrentará una tarifa que oscila según el país de origen, pudiendo ser entre el 10% y el 50% del valor de la mercancía.
Otra opción para los exportadores es optar por un costo fijo que se encuentra entre $80 y $200 por envío, disponible por un periodo de seis meses. Sin embargo, esta nueva política ha creado confusión y preocupación entre proveedores internacionales. Servicios postales en Europa, México y Japón, así como empresas como DHL, han comenzado a suspender temporalmente los envíos a Estados Unidos, afectando directamente a los vendedores independientes en plataformas como Etsy, quienes podrían ver un aumento significativo en los costos de envío que impactará sus precios y ventas.
Juan Kaziukėnas, un analista de tecnología enfocado en comercio global, advierte que los vendedores enfrentarán un delicado equilibrio en la fijación de precios, intentando no asustar demasiado a los consumidores con incrementos rápidos. Un resquicio existía para quienes simplemente envían regalos, ya que se podía declarar un paquete como tal y mantener el valor declarado por debajo de los $100 para evitar las nuevas tarifas. No obstante, esta estrategia no es sostenible para los negocios, y podría considerarse evasión de tarifas, lo cual es prioritario para el Departamento de Justicia.
En estos tiempos de incertidumbre, los pequeños comerciantes son los que más sufren, dado que su menor volumen de ventas dificulta la absorción de costos adicionales. Los artículos que antes se podían comprar sin problemas, como aquellos de vendedores independientes en plataformas de comercio electrónico, ahora corren el riesgo de volverse un lujo.
Aunque la aplicación de estos nuevos impuestos puede parecer un esfuerzo por parte de la administración para controlar la importación, la realidad es que muchos comerciantes se encuentran en un mar de decisiones difíciles sobre sus precios y su capacidad de competir en un mercado ya golpeado por los cambios económicos globales.
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