La informalidad laboral se ha consolidado como un motor crucial de la actividad económica en México, reflejando un escenario donde millones buscan oportunidades de empleo en condiciones cada vez más desafiantes. Según los datos más recientes, el valor agregado bruto (VAB) de la economía informal alcanzó la impresionante cifra de 6.04 billones de pesos constantes en 2025, lo que representa un crecimiento del 2.3% en comparación con el año anterior. Este incremento es el cuarto consecutivo, evidenciando una tendencia que no se detiene.
Los estados que destacan en este panorama son el Estado de México, la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y Veracruz, que juntos concentran el 40.2% del VAB de la economía informal del país. El Estado de México lidera con 688,699 millones de pesos, seguido de cerca por la Ciudad de México con 615,162 millones de pesos. Jalisco, Nuevo León y Veracruz completan el quinteto con cifras de 444,402 millones, 359,829 millones, y 319,685 millones de pesos, respectivamente.
Por el contrario, en el extremo opuesto, se encuentran Campeche, Baja California Sur y Colima, con montos que no superan los 50,000 millones de pesos. Además, el año 2024 trajo consigo algunos descensos en el VAB de la economía informal en entidades como Campeche (-17.8%), Quintana Roo (-7.8%), y Veracruz (-2.0%). Sin embargo, Guanajuato, Colima, Baja California Sur y la Ciudad de México mostraron crecimientos significativos, destacando una dinámica de contrastes en el mercado laboral.
El VAB de la economía informal equivale a un 23.7% del Producto Interno Bruto (PIB) del país en 2025. Esto significa que, de cada 100 pesos generados, 24 provienen de actividades laborales vulnerables. Este fenómeno ha llevado a expertos como Banco Base a alertar sobre un estancamiento estructural en la economía mexicana, donde la proliferación de empleos informales actúa como un freno al crecimiento. La presión hacia la informalidad se intensifica en un contexto donde las condiciones del empleo formal son menos favorables, empujando a los trabajadores a buscar alternativas menos seguras.
La dinámica actual no solo empuja a las personas hacia empleos de menor calidad, sino que también crea una ilusión de estabilidad laboral al mantener bajas las tasas de desempleo. De esta forma, la economía informal se convierte en un refugio para aquellos que no encuentran oportunidades suficientes en el mercado formal, contribuyendo al deterioro del entorno laboral del país.
En conclusión, la economía informal en México es un fenómeno complejo que, aunque proporciona un respiro a muchos trabajadores, plantea serios retos para la estabilidad económica y la calidad del empleo. La situación requiere una atención urgente para abordar las causas profundas de la informalidad y fomentar un entorno laboral más sólido y sostenible.
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