Tory Dobrin, el director artístico de Les Ballets Trockadero de Monte Carlo, describe con serena confianza el desafío de dirigir una compañía de danza contemporánea marcada por su identidad LGBTQ+ en un contexto cultural en constante evolución. Conocidos también como “los Trocks”, esta compañía de ballet cómico, donde hombres desempeñan tanto roles masculinos como femeninos, ha logrado cimentar su reputación en el respeto hacia la danza clásica mientras al mismo tiempo se burla de sus peculiaridades.
Desde su fundación en los años 70, los Trocks han recorrido un camino lleno de obstáculos, desde sus primeras presentaciones en el off-off-Broadway hasta convertirse en una fenomenal atracción global. Junto a nombres artísticos chispeantes como Holly Dey-Abroad y Minnie Van Driver, los bailarines no solo encarnan un arte exigente, sino que también recrean una experiencia lúdica que atrae a diversas audiencias.
El grupo, que se presentará en Irlanda este mes como parte del Dublin Dance Festival, ha visto cómo su popularidad y diversidad de público se han expandido en los últimos 50 años. De un ámbito donde muchos jóvenes presenciaban el ballet por primera vez, a un seguimiento devoto de aficionados experimentados, los Trocks han desafiado las expectativas y explorado nuevas dimensiones de la danza.
Sin embargo, la compañía se enfrenta a desafíos modernos, como el reciente temor por parte de los teatros estadounidenses de acoger sus presentaciones debido a la presión gubernamental sobre los financiamientos culturales. Dobrin advirtió que existe un creciente temor a la censura, ejemplificado por la nueva legislación en Florida que limita el acceso a espectáculos drag para menores de 18 años, lo que complica sus recorridos por ciertos estados.
El impacto de la pandemia de COVID-19 fue otro punto crucial para los Trocks, llevándolos a reinventar su conexión con el público a través de la creación de un instituto coreográfico donde se desarrollan nuevas obras. Colaboraciones con artistas del teatro físico, como Julia Cavagna y Jay Dunn, han llevado a un refresco en sus técnicas de comedia.
A lo largo de su trayectoria, han transformado la percepción del arte del ballet, logrando un equilibrio entre la seriedad técnica y el humor, lo que ha resonado fuertemente con el público. La evolución social ha hecho que ahora los Trocks sean bien recibidos, incluso por audiencias jóvenes, reflejando un cambio en las actitudes hacia la diversidad sexual desde sus días en la década de 1980, donde la mayoría de sus asistentes eran adultos.
Frente a un panorama incierto, donde las políticas más recientes en EE.UU. resaltan nuevos retos, Dobrin se muestra optimista. Resalta que aunque todavía hay lucha por la aceptación, las condiciones han mejorado a lo largo del tiempo, manifestando que la lucha por la verdad y la representación continúa siendo vital.
La llegada de Les Ballets Trockadero de Monte Carlo al Bord Gáis Energy Theatre, programada para el 30 de abril y el 1 de mayo, promete no solo un espectáculo de danza excepcional sino también una celebración del espíritu de resistencia y creatividad que define a esta singular compañía.
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