En un análisis reciente de la situación del mercado inmobiliario en México, se ha determinado que la Ciudad de México, Baja California Sur y Querétaro destacan como las entidades con los precios promedios más altos de vivienda, según la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF). En el primer trimestre del año, la capital del país lideró esta lista con un precio promedio de 3,866,210 pesos, cifras que subrayan la tendencia de elevación en el valor de las propiedades.
Detrás de la Ciudad de México, Baja California Sur ocupa el segundo lugar, con un precio promedio de 2,644,915 pesos, seguido de Querétaro con 2,357,145 pesos. Otras regiones que también presentan precios elevados incluyen Yucatán, con 2,319,233 pesos, y Baja California, que reporta 2,272,653 pesos. En total, son siete las entidades que exhiben un precio promedio superior a los 2 millones de pesos. El restante de las entidades federativas arroja precios que oscilan entre 1 y 1.9 millones de pesos, subrayando una disparidad notable en el mercado inmobiliario nacional.
A nivel nacional, el precio medio de la vivienda se sitúa en 1,859,043 pesos en el primer trimestre del año, con 13 estados mostrando precios superiores a esta media nacional. En contraste, Durango se encuentra en la cola de esta lista, con el precio promedio más bajo, que se ubicó en 1,065,371 pesos, seguido de Tamaulipas con 1,068,190 pesos.
Una de las entidades que ha mostrado un notable dinamismo es Tlaxcala, que ha experimentado el mayor aumento en los precios de la vivienda, con un incremento anual del 14.7%. Este crecimiento en Tlaxcala es seguido por Quintana Roo, con un 12.2%, y Baja California Sur, con 11.7%. Por el contrario, entidades como la Ciudad de México presentan alzas más modestas, alcanzando apenas el 4.9%.
El Índice SHF en su conjunto muestra un crecimiento del 8.2% a tasa anual, aunque este incremento es inferior al 9.7% observado en el primer trimestre del año anterior, lo que sugiere un enfriamiento en la aceleración de crecimiento de precios. Esta información se produce en un contexto donde el PIB creció un 0.8% en el primer trimestre y la tasa hipotecaria promedio alcanzó el 11.65%, lo que genera un entorno de desafíos para los potenciales compradores de vivienda.
Estos datos evidencian no solo las disparidades en el mercado de vivienda mexicano, sino también las tendencias que pueden influir en el futuro del sector inmobiliario en diversas regiones del país.
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