La Ciudad de México se encuentra viviendo un fenómeno climático notable, enfrentándose al mes de junio más lluvioso en dos décadas, con un impresionante acumulado de 220 millones de metros cúbicos de agua. Esta cifra, que supera todos los registros desde 2004, fue anunciada por José Mario Esparza, titular de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua). Esta intensa actividad pluvial ha conllevado a la activación del operativo Tlaloque, que se ha desplegado en zonas críticas de la capital con el fin de mitigar los efectos de las lluvias.
El operativo incluye la utilización de equipos de bombeo y personal destinado a la recolección de basura en los sistemas de drenaje, una tarea esencial para prevenir inundaciones. Las alcaldías más afectadas, como Azcapotzalco, Benito Juárez y Coyoacán, han registrado hasta 70 milímetros de precipitación en algunas áreas. A pesar de estas adversidades, la Segiagua ha garantizado que el drenaje profundo de la ciudad funciona adecuadamente, gracias a su mantenimiento y desazolves regulares.
Sin embargo, la acumulación de basura en drenajes y cuerpos de agua representa un riesgo considerable. Se han llevado a cabo labores de desazolve en diversos lugares, extrayendo toneladas de residuos, y se ha insistido en un llamado a la población para que adopte prácticas responsables en la gestión de desechos. Un claro ejemplo de este problema se observó en la alcaldía Álvaro Obregón, donde un taponamiento en la Presa Becerra C complicó el flujo adecuado del agua debido a la acumulación de basura.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha señalado la necesidad de transformar el modelo de gestión del agua en la metrópoli. La propuesta de la “ciudad esponja” se presenta como una estrategia integral destinada a maximizar la infiltración del agua pluvial, aprovechando zonas como el “gran bosque de agua”, que abarca el 60% del territorio y garantiza una recarga natural del acuífero. Además, se están realizando obras en áreas pavimentadas para fomentar la infiltración del agua directamente en el subsuelo.
En un esfuerzo por optimizar el uso de agua de lluvia, se está promoviendo un nuevo enfoque centrado en la visión de cuenca y acuífero. Este incluye la intervención en 100 sitios este año, tanto nuevos como rehabilitados, para aumentar la recarga de acuíferos. Por otro lado, la capital cuenta con 25 plantas de tratamiento en rehabilitación con el objetivo de aumentar su capacidad operativa.
La situación actual refleja tanto los desafíos como las oportunidades que presenta el manejo del agua en la Ciudad de México, un tema crucial en un momento en que el cambio climático y el manejo sostenible de los recursos hídricos cobran cada vez más relevancia. La información presentada corresponde a datos del 24 de junio de 2025, y hasta el momento, no se cuenta con actualizaciones relevantes que alteren los datos expuestos.
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