La Ciudad de México vivió un día memorable el pasado 6 de julio de 2026, cuando aproximadamente 1 millón 350,000 personas se congregaron para celebrar el partido de octavos de final del Mundial 2026, en el que la selección mexicana se enfrentó a Inglaterra. La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, reportó un “saldo blanco” en términos de seguridad tras el evento, lo que sugiere que no hubo incidentes significativos durante las celebraciones masivas.
Brugada Molina enfatizó en sus mensajes a través de la red social X que el operativo implementado fue efectivo, permitiendo un flujo seguro y ordenado para todas y todos los asistentes. En un video transmitido virtualmente, la jefa de Gobierno detalló las medidas de seguridad adoptadas en el estadio Ciudad de México y las áreas donde se proyectó el partido, asegurando la protección de quienes decidieron unirse a la festividad.
El secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Pablo Vázquez Camacho, fue otro actor clave en la jornada, haciendo hincapié en que más de 17,000 policías fueron desplegados desde temprano en la mañana del domingo. A nivel de la calle, la respuesta fue positiva; la seguridad se mantuvo durante todo el evento, y Vázquez Camacho destacó que seguirían apoyando a la ciudadanía hasta que la última persona abandonara los recintos.
La emoción por el partido, aunque resultó en la eliminación del equipo mexicano, no opacó el reconocimiento que Brugada Molina hizo hacia los deportistas. “Fue un partidazo. Un gran reconocimiento a la Selección Nacional por el papel que ha jugado en este Mundial. Dejaron su corazón en la cancha y son un orgullo nacional”, expresó, enfatizando el espíritu que caracteriza a los aficionados mexicanos.
A medida que la ciudad se recupera de una jornada de intensa actividad y celebración, es notable el papel que juega la seguridad pública en la gestión de grandes eventos. La coordinación entre diferentes niveles de gobierno y la ciudadanía fue clave para asegurar que el evento trascendiera en un ambiente de paz y respeto. La jornada no solo celebró el deporte, sino también la capacidad de la comunidad para unirse en momentos de alegría, reafirmando la identidad nacional.
Así concluyó un día que, a pesar de la decepción de la derrota, terminó con un sentimiento de unidad y orgullo entre los mexicanos, reflejando la pasión que despierta el fútbol en el país.
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