El reciente decreto publicado por la Presidencia de la República busca reformar y enriquecer la gestión aeroportuaria en México, con una atención especial a la asignación de horarios de aterrizaje y despegue, conocidos como slots. Este movimiento es un intento por hacer los procedimientos más transparentes y homogéneos, elevando los estándares de operación en un sector tan crucial para la economía nacional.
La Secretaría de Infraestructura, en colaboración con la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), se encargará de clasificar los aeródromos civiles según su capacidad de operación y grado de saturación, adaptándose a estándares internacionales. Este proceso clasificatorio incluirá tres niveles: no saturados, con potencial de saturación y en condición de saturación. Hasta ahora, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es el único que se encuentra en condición de saturación.
Este nuevo sistema de clasificación promete ser dinámico, ajustándose a la evolución de la capacidad operativa y la demanda de operaciones aéreas. La Secretaría deberá completar esta tarea en un plazo no mayor a 60 días hábiles a partir de la publicación del decreto. Esto indica un compromiso con la eficacia y la adaptación a las nuevas realidades del transporte aéreo.
En lo que respecta a la asignación de los slots, la AFAC deberá actualizar las bases generales para estos horarios, priorizando vuelos regulares de pasajeros y carga. También se establecen criterios claros para la asignación, donde aquellos que ocupaban un horario en el periodo anterior tendrán preferencias.
Además, se resalta una regulación importante sobre la prioridad histórica. Para que una aerolínea conserve un horario, debe cumplir con un requisito de ocupación mínima del 80% en el periodo anterior. Esto no solo garantiza una utilización eficiente de los recursos aeroportuarios, sino que también fomenta la planificación de vuelos más estratégicos.
A medida que este nuevo marco comienza a tomar forma, se espera que sus aplicaciones brinden una mayor fluidez a las operaciones aéreas en el país, beneficiando tanto a las aerolíneas como a los pasajeros. Con una gestión más efectiva y una asignación de recursos más justa y estructurada, la aviación en México podría dar un paso significativo hacia la modernización y la competitividad internacional, un avance que todos los sectores involucrados recibirán con satisfacción.
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