A casi una década de su construcción, el Hospital Oncológico para la Mujer de la Ciudad de México reabrió sus puertas el pasado 9 de marzo de 2026, con la intención de convertirse en un centro especializado en la atención del cáncer femenino. Sin embargo, a pesar del anuncio de su reinauguración, el hospital aún enfrenta limitaciones serias en sus servicios médicos y en la cobertura que puede ofrecer a sus pacientes.
Este edificio, finalizado en 2016, fue temporalmente utilizado durante la pandemia de COVID-19 para tratar a enfermos de coronavirus, pero luego fue cerrado hasta su reciente reapertura, en un contexto centrado en la oncología. Según las autoridades, el hospital se especializa en la detección y tratamiento del cáncer de mama, cervicouterino y de ovario, que son los tipos más prevalentes entre las mujeres en el país, según el Instituto Nacional de Cancerología.
Sin embargo, esta especialización trae consigo restricciones significativas. Pacientes que necesitan descartar otros tipos de cáncer, tales como el gástrico, se han encontrado con la negativa a recibir atención en este centro. Este es el caso de Lupita, quien buscó un diagnóstico y fue rechazada debido a que su posible enfermedad no está en el catálogo de servicios del hospital.
Otro punto crítico es la falta del servicio de radioterapia, que es esencial para el tratamiento integral de varios tipos de cáncer. Esta carencia obliga a las pacientes a buscar atención en otras unidades médicas, lo que puede complicar su tratamiento y recuperación.
Durante la reinauguración, el director de IMSS Bienestar, Alejandro Svarch, afirmó que el hospital contaba con una farmacia completamente abastecida, incluyendo medicamentos para quimioterapia. Sin embargo, testimonios de pacientes contradicen esta afirmación, generando una sensación de incertidumbre entre quienes necesitan iniciar o continuar tratamientos oncológicos. Carmen, una usuaria, mencionó que al buscar información se le indicó que no había farmacia disponible en el lugar.
El costo para la reapertura del hospital ascendió a 113 millones de pesos, destinados principalmente a la adquisición de equipos. A pesar de la significativa inversión, el centro aún no cuenta con todos los recursos necesarios para operar a su máxima capacidad. Las autoridades plantean un ambicioso objetivo de atender a cerca de 500 mil mujeres al año, un objetivo que, lamentablemente, parece lejano ante las limitaciones actuales en infraestructura, servicios médicos y abastecimiento de insumos.
La reapertura del Hospital Oncológico para la Mujer representa un avance en la atención especializada del cáncer en la capital mexicana, pero también pone de manifiesto los retos aún pendientes para garantizar un servicio integral, oportuno y accesible a todas las pacientes. A medida que a la situación evoluciona, la comunidad espera que se implementen las mejoras necesarias para hacer frente a estas inquietudes y que se brinde la atención que tantas mujeres merecen.
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