En un escenario donde la infraestructura juega un papel crucial en el desarrollo económico y social, el estado de Puebla enfrenta un importante desafío. Según el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Puebla, Gustavo Vargas Constantini, es fundamental que los tres niveles de gobierno asignen al menos el 8% de sus presupuestos anuales a la infraestructura, particularmente en el ámbito del mantenimiento carretero y la conectividad terrestre.
Los análisis recientes señalan que el 70% de las carreteras federales y estatales de no peaje requieren atención urgente. Este deterioro se ha acumulado durante los últimos ocho años, manifestándose como un obstáculo en la movilidad de la población. Vargas Constantini subraya la necesidad de que el gobierno federal invierta en la conservación, construcción y mantenimiento no solo de las carreteras de peaje, sino también de las vialidades estatales, cruciales para facilitar el transporte entre comunidades.
Para este año 2025, se estima que el gobierno federal destinará a Puebla entre 1.7 y 2.1% de su presupuesto para obra pública, una cifra que muchos consideran insuficiente dado el papel estratégico del estado en la movilidad dentro de la región centro del país, ya que actúa como un punto de paso obligado para quienes vienen del sur.
En cuanto a las condiciones de las carreteras, el Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Puebla A.C. (Cicepac) realizó un estudio que revela que la infraestructura de las sierras Norte y Negra es la más afectada, requiriendo un presupuesto significativo de 20,000 millones de pesos para su rehabilitación. Las inclemencias del tiempo, particularmente las lluvias, han deteriorado gravemente estos tramos.
Vargas Constantini enfatiza que, aunque no hay suficiente presupuesto para atender todos los problemas de infraestructura, la falta de planificación en los proyectos de intervención es igualmente crítica. Hay cerca de 11,000 kilómetros de carreteras afectadas que necesitan una atención inmediata mediante un programa integral a largo plazo, ya que solucionarlo en el transcurso de un sexenio es poco realista.
En la constatación de estas necesidades, se destaca la urgencia de una respuesta más robusta por parte de las autoridades federales, lo que no solo puede mejorar la infraestructura carretera, sino también enfrentar los retos económicos y sociales que afectan al estado de Puebla.
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