La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) ha decidido cerrar una larga investigación contra Google, concluyendo que el gigante tecnológico no incurrió en prácticas monopólicas en México, y sorprendentemente, no se emitirán sanciones ni multas.
El caso contra Google comenzó en 2020, cuando la Cofece recibió acusaciones sobre el establecimiento de un monopolio en el mercado de la publicidad digital, especialmente a través de su motor de búsqueda y otros sitios web. Tras años de investigaciones y la fase de pruebas iniciada en 2023, la autoridad antimonopolio determinó que los usuarios no estaban obligados a adquirir publicidad en sitios de terceros para publicitarse en Google.
Este veredicto respalda la afirmación de Google, expresada por un portavoz que destacó que la compañía proporciona a los anunciantes la libertad para utilizar sus herramientas de acuerdo a sus necesidades. La Cofece, en su comunicado, enfatizó que no impondrá sanciones a la compañía, lo que significa que Google se ahorra potencialmente una multa que podría alcanzar hasta el 8% de sus ingresos anuales en México.
Aunque Alphabet, la matriz de Google, no especifica cifras de ingresos para México, su informe de 2024 señala que las ganancias en su región de “otras Américas”, que abarca América Latina, fueron de aproximadamente 20,400 millones de dólares.
A pesar del cierre de este caso en México, Google sigue enfrentando una intensa presión regulatoria a nivel mundial. En Estados Unidos, por ejemplo, un juez dictaminó recientemente que Google sostiene un monopolio ilegal en el sector de búsqueda y publicidad relacionada. Además, el Departamento de Justicia y un grupo de estados están presionando para que Google comparta sus datos de búsqueda y revise acuerdos comerciales, como aquel que lo mantiene como el motor de búsqueda predeterminado en dispositivos de Apple.
Durante otro proceso, un juez federal determinó que Google tiene un dominio ilegal en dos segmentos de la tecnología publicitaria, sugiriendo que la compañía debe vender ciertos activos, incluidos Google Ad Manager, un servidor de anuncios destinado a editores.
Este cierre de caso en México representa un importante hito en la relación entre las autoridades regulatorias y las grandes corporaciones tecnológicas, dejando abierta la interrogante sobre la influencia y el control que estas empresas ejercen en los mercados globales. En un contexto de creciente vigilancia sobre prácticas monopolísticas, el desenlace de esta investigación podría sentar precedentes sobre cómo se abordarán futuras disputas similares en el ámbito digital y publicitario.
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