Esta semana, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) divulgó un informe alarmante sobre la calidad del agua en playas mexicanas, revelando que 16 de ellas no son aptas para uso recreativo. Entre las afectadas se encuentran seis playas en el estado de Michoacán, que destaca paradójicamente por tener la mayor cantidad de costas contaminadas, a pesar de la escasez de infraestructura hotelera en la región.
La COFEPRIS realizó análisis exhaustivos en 289 de las playas más concurridas del país, tomando un total de 2,355 muestras de agua. De los resultados, se determinó que mientras 273 playas cumplen con los estándares para ser consideradas seguras, las 16 mencionadas presentan niveles de contaminación preocupantes.
Las playas no aptas distribuidas en diversas entidades son:
- Baja California: Playa Tijuana en Tijuana
- Colima: Playa El Real en Tecomán
- Guerrero: Playa Caletilla, Playa Hornos, Playa Carabalí y Playa Papagayo en Acapulco
- Jalisco: Playa Mismaloya, Playa del Cuale y Playa Camarones en Puerto Vallarta
- Oaxaca: Playa la Bocana en Huatulco
- Michoacán: Playa Nexpa en Aquila, Playa Boca de Apiza en Coahuayana, Playa Jardín/Eréndira, Playa Las Peñas, Playa Chuquiapan y Playa Caleta de Campos en Lázaro Cárdenas
Se identificaron diversas anomalías que contribuyen a esta problemática, entre las que se incluyen la presencia de drenajes pluviales, descargas de aguas residuales tratadas, asentamientos irregulares, contaminación por escorrentías, y la falta de infraestructura adecuada para el saneamiento y alcantarillado.
Frente a estos hallazgos, dos de las playas contaminadas de Michoacán, Nexpa y Caleta de Campos, han denunciado públicamente el informe, argumentando que no hay rastro de los contaminantes mencionados en sus áreas. En un boletín, los comuneros expresaron su asombro y escepticismo, señalando que durante años han mantenido un compromiso con el cuidado del medio ambiente y la limpieza de sus playas.
Los pobladores de Nexpa se describen a sí mismos como guardianes de su entorno natural: “somos nosotros quienes convivimos con este entorno todos los días y quienes nos encargamos de que este espacio natural se mantenga en equilibrio y en óptimas condiciones”, afirman, destacando la falta de desarrollos industriales en su área.
Como respuesta a la situación, están organizando un muestreo independiente, apoyado por laboratorios certificados, con el objetivo de proporcionar datos actualizados sobre la calidad del agua que validen su reclamo de playas seguras para nadar y disfrutar durante la temporada vacacional.
Por ahora, la falta de pronunciamientos por parte de las autoridades estatales respecto a estos señalamientos podría afectar negativamente la llegada de turistas a estos destinos. La comunidad invita a los visitantes a no dejarse llevar por el alarmismo y a disfrutar de la belleza natural que sus costas ofrecen.
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