Al menos 300 personas han perdido la vida en un devastador derrumbe ocurrido en la zona minera de Rubaya, situada en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC). La tragedia se produjo el pasado sábado, 7 de marzo de 2026, debido a fuertes lluvias que impactaron la explotación minera de Gakombe. Este deslizamiento de tierra afectó tanto a trabajadores mineros como a familias que residen en las cercanías. Telesphore Nitendike, coordinador de la sociedad civil de Masisi, confirmó la información, describiendo la situación como “trágica” y lamentando la falta de organización en las labores de rescate.
Nitendike estimó que más de 300 víctimas mortales podrían ser el resultado del siniestro, que incluye a numerosos mineros que han perdido todo. “Más de 40 familias fueron arrastradas por los deslizamientos de tierra, y muchos de esos mineros también han perdido sus hogares”, expresó. Este trágico evento se suma a un anterior derrumbe, ocurrido el 3 de marzo, que cobró la vida de más de 200 personas, incluidos alrededor de 70 niños, en una mina de coltán de la misma región.
La situación de emergencia se complica aún más, ya que las búsquedas de sobrevivientes y de cuerpos no han culminado. “Los cuerpos siguen enterrados entre los escombros”, recordó Nitendike, añadiendo un matiz aún más sombrío a esta serie de desgracias. De hecho, el 28 de enero pasado, otro deslizamiento de tierra en Rubaya había ocasionado la muerte de aproximadamente 460 personas, según relató nuevamente el coordinador de la sociedad civil, aunque el gobierno congoleño había ofrecido una cifra menor.
El contexto de estos accidentes es complejo. La zona minera de Rubaya se encuentra bajo el control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que opera con impunidad en el área, lo que contribuye al caos y a la falta de regulaciones adecuadas. Las autoridades congoleñas han denunciado un “sistema organizado de saqueo y explotación ilegal” de los recursos naturales, reiterando la prohibición de actividades mineras en la región por razones de seguridad.
La crisis en el este de la RDC se ha agravado desde enero de 2025, cuando el M23 tomó el control de Goma, capital de Kivu del Norte, avanzando posteriormente hacia Bukavu, situación que ha desencadenado nuevos e importantes conflictos en el país. La minería en esta región, rica en minerales esenciales como el coltán, clave para la industria tecnológica, se lleva a cabo frecuentemente de manera artesanal, sin las medidas de seguridad necesarias y, en muchos casos, bajo la supervisión de grupos armados.
La historia de Rubaya es un recordatorio de las vulnerabilidades que enfrenta la población en su lucha diaria por la supervivencia, reflejando la urgente necesidad de abordar cuestiones de seguridad y de derechos humanos en una de las regiones más ricas en recursos del mundo, pero a su vez, una de las más devastadas por la violencia y la explotación.
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