En el fascinante universo del diseño de modas, Dushane Noble se adentra en el complejo debate sobre el gusto como un marcador social. Nos invita a reflexionar: ¿puede el gusto adquirirse al igual que la riqueza o los bienes materiales? Algunas mentes creativas, como los denominados “tech bros”, parecen sostener que así es. Pero, ¿es el gusto simplemente otro aspecto susceptible de ser moldeado por las tendencias algorítmicas de la era digital?
Para su colección de primavera de 2027, Noble se inspiró en las ideas del contemporáneo pensador W. David Marx. En su exposición, Marx sostiene que el anhelo de estatus puede ser el motor que impulsa tanto el gusto como la cultura. A través de una perspectiva crítica, Noble nos da a entender que aquello que percibimos como “cool” o de buen gusto es en realidad una manifestación de nuestro deseo de reconocimiento social.
Noble se aleja del candente debate sobre el “tasteslop” —una tendencia que reduce el gusto a una mera simplicidad—, y se centra en una cuestión más profunda: ¿qué incita a la creación del deseo? Esta indagación lo llevó al estilo de vida de los jóvenes urbanitas de la década de 1980, quienes vivieron una era dominada por el deseo de estatus, el llamado “power dressing” y una fascinación palpable por el glamour. Las chaquetas con hombreras y los trajes de falda se convirtieron en símbolos de poder irrefutables.
En su última propuesta, Noble muestra variaciones de un traje de falda gris de doble botonadura: una versión más conservadora que llega a las rodillas, complementada con una clásica camisa de bancario y un abrigo de nylon, y una opción más atrevida que destaca por su minifalda.
Si bien la temporada aspira a capturar la esencia del glamour, Noble tiene en mente a la mujer trabajadora de entornos urbanos. “El glamour solo tiene sentido para nuestra clientela si puede afrontar su rutina diaria”, destaca. Los tejidos adquieren un protagonismo crucial, resaltando la importancia del tafetán, elegido por su brillo y estructura. “El tafetán, aunque frágil, tiene una presencia impactante. No es un tejido cotidiano”, aclara. Para facilitar la versatilidad, se introdujo el nylon, lo que llevó a la creación de conjuntos que incluyen desde pantalones de baloncesto hasta un vestido de minifalda.
Theory, la firma detrás de esta visión, está diseñada para la cotidianidad, y Noble reafirma que su objetivo no es cambiar eso. En su lugar, busca incorporar el glamour al día a día. Practicas de sastrería inspiradas en la alta costura se traducen ahora en prendas de uso diario: una chaqueta de cuero escultórica se crea con costuras mínimas para un acabado elegante; una chaqueta de mezclilla con forma de capullo rinde homenaje a la estética de Poiret. Después de todo, ¿quién no desea un toque de alta costura en su vestimenta diaria?
Con esta propuesta, Noble no solo desafía las nociones preconcebidas sobre moda y estatus, sino que también invita a la reflexión sobre cómo el deseo y la cultura del gusto continúan evolucionando en un mundo cada vez más interconectado.
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