Ten años han pasado desde el nacimiento de The Attico, y la celebración de este hito se llevó a cabo en un entorno inesperado: una serie de camas distribuidas en un túnel oscuro, donde el público se acomodaba entre almohadas y sábanas. La iluminación, en ráfagas intermitentes, aportaba un aire de cabaret, revelando a modelos como si hubieran emergido de un refugio privado, creando una atmósfera marcada por la intimidad y el misterio. Los fundadores, Gilda Ambrosio y Giorgia Tordini, se apresuraron a aclarar que las camas no simbólicos de sexualidad, sino que representaban el espacio personal donde se pueden explorar diversas identidades sin temor a ser juzgadas.
Esta propuesta se inspira en una famosa noción de Gabriel García Márquez, que afirma que todos poseemos tres vidas: la pública, la privada y la secreta. La colección de The Attico se adentra en esta última, explorando la esencia misma de la identidad personal a través de una variedad de alter egos. Las modelos presentaban una narrativa visual diversa: desde criaturas góticas con piercings hasta figuras que recordaban una época de discotecas vibrantes de los 80. En cada pasarela, parecía que nadie llegaba como su versión cotidiana, o quizás todos lo hacían.
Las prendas se presentaron con un aire de nostalgia; algunas modelos parecían haber salido de la cama vestidas, con telas aplastadas y arrugadas adornando sus cuerpos. La creatividad se manifestaba en cada detalle, con materiales que evocaban la sensación de la cama, como la suave y dramática bata que regresó como una firma de la marca, esta vez con un toque casi operático. La colección también se destacó por su audacia, con prendas que oscilaban entre la sensualidad de terciopelo y cortes militares, sugiriendo un cambio en la narrativa de la moda.
Los diseñadores hicieron alarde de una nueva filosofía, distanciándose de las siluetas fijas y enfocándose en deconstruir la identidad femenina. Con un toque de humor, comentaron que, si el año anterior habían olvidado las chaquetas, esta vez habían prescindido de los pantalones. En esta celebración, el núcleo de The Attico brillaba a través de su versatilidad: ofrecía no solo un armario, sino una serie de personalidades que permiten a las mujeres elegir quiénes desean ser.
Desde su inicio, los diseñadores han evolucionado significativamente. Lo que comenzó en habitaciones de hotel ha crecido hasta transformarse en una marca consolidada con un sólido equipo profesional en su respaldo. Este aniversario se percibió no solo como una celebración de sus logros, sino también como un encuentro con cada una de las mujeres que han modelado la visión de The Attico.
En un escenario donde la moda y la identidad se entrelazan, The Attico continúa proponiendo un enfoque fresco y audaz, animando a las mujeres a explorar sus múltiples facetas, con la promesa de que con un vestuario atrevido y un entorno adecuado, hay aún más que descubrir en la experiencia de ser mujer.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


