Durante enero de este año, Colima destacó al reportar un impresionante crecimiento del 14.8% en su actividad industrial, seguido por Tamaulipas, que alcanzó un 11.3%, y Chiapas, con un aumento del 10.3%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este crecimiento en Colima se atribuye principalmente al impulso del puerto de Manzanillo, un factor crítico en el desarrollo económico de la región. Además, el estado se beneficiará de una inversión federal de 11,000 millones de pesos entre 2025 y 2026, destinada a la mejora de infraestructura carretera, puentes y sistemas hidráulicos.
La modernización de la terminal portuaria ha sido esencial para diversificar la economía colimense, permitiendo la atracción de inversiones asiáticas. En particular, el sector de la construcción en Colima experimentó un notable crecimiento del 30.5% en comparación con enero de 2025, junto con un aumento del 18% en la generación y transmisión de energía eléctrica, agua y gas natural.
Chiapas, por su parte, también mostró avances en todos sus sectores industriales, incluidos minería, energía, construcción y manufactura. Aunque los analistas advierten que este crecimiento no debe interpretarse como una industrialización similar a la del norte del país, se vislumbran oportunidades para la agroindustria, dado que el estado cuenta con una fuerte vocación agropecuaria. La posibilidad de transformar y agregar valor a productos locales, como alimentos y bebidas, se presenta como un camino viable para vincular a Chiapas con mercados nacionales e internacionales.
Por otro lado, Tamaulipas se erige como el único estado fronterizo con crecimiento en su actividad industrial, aprovechando su diversificación de industrias y su estratégica ubicación geográfica. A diferencia de otras entidades fronterizas que se concentran en la manufactura, el estado se destaca por una producción orientada a la exportación de productos eléctricos, electrónicos y autopartes, así como por su actividad en el sector energético.
Mientras tanto, otros estados fronterizos experimentaron caídas significativas en su actividad industrial: Baja California sufrió una reducción del 7.7%, Sonora un 6.7%, y Coahuila de Zaragoza un 10.4%. La actividad industrial nacional, en general, declinó un 1.1%, siendo el sector manufacturero el más afectado, con una reducción del 3.0%. Factores como cambios en los aranceles y costos de producción han impactado de forma negativa en Estados como Coahuila y Baja California, donde la competitividad se ha visto mermada por el aumento de precios de insumos básicos.
La manufactura, en este contexto, se enfrenta a un inicio de año con señales de debilidad. La menor demanda en sectores clave y ajustes en los pedidos externos reflejan un ciclo económico que sigue siendo sensible a la economía norteamericana. Sin embargo, a pesar de los retos, la frontera continúa siendo una región competitiva.
El panorama industrial de los estados mexicanos muestra un matiz variado: mientras algunos avanzan con tasas de crecimiento impresionantes, otros enfrentan desafíos significativos. En este complejo entramado, el desarrollo de infraestructura y la diversificación de sectores serán cruciales para el futuro económico de estas regiones.
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