En la década de 1940, durante la ocupación alemana en la isla británica de Jersey, un joven par de amantes franceses, Claude Cahun y Marcel Moore, idearon un ingenioso plan para desafiar la autoridad del régimen nazi. Se trata de una táctica poco convencional: enviaron notas burlonas al Gestapo, firmadas como SOLDAT OHNE NAMEN (soldado sin nombre), en las que incitaban a la deserción y al sabotaje, expresando descontento por la vida militar.
Estas “balas de papel”, como las llamaron Cahun y Moore, se exhiben actualmente en el Museo de Arte Moderno de Varsovia, en una exposición dedicada a la intersección entre el surrealismo y el antifascismo. Esta muestra es una adaptación de una exhibición previa en Lenbachhaus, Múnich, y busca unir dos de los movimientos más significativos del siglo XX.
A pesar de su ingenio, Cahun y Moore no escaparon completamente del alcance de las autoridades. Fueron arrestados y condenados a seis años de prisión y a la pena de muerte en diferentes cargos. Su respuesta irónica a la sentencia fue preguntar cuál de las sentencias debía ejecutarse primero. Por fortuna, la guerra terminó antes de que enfrentaran la muerte. Entre las obras expuestas se incluye una fotografía en la que Cahun muerde la insignia de un oficial de la Gestapo, una potente metáfora de resistencia.
La percepción popular del surrealismo tiende a centrar su atención en sus elementos oníricos y escapistas; sin embargo, la exposición “En las entrañas del cambio” recalca cómo el surrealismo nació en respuesta a un contexto político turbulento. La experiencia de caos reflejada en obras interactivas roza lo surrealista, condenando la banalidad de los posters de relojes derretidos que adornan la habitación de un estudiante.
Además, la exhibición comienza con una proyección de fragmentos de “La edad de oro” de Luis Buñuel, una película que provocó revueltas en París en 1930. Este acto de protesta marcó a la surrealista como un enemigo del extremismo de derecha, al desafiar explícitamente las normas morales de la época.
A medida que avanzaba la década de 1930, el nazismo comenzó a declarar el arte surrealista como “degenerado”. Este arte, que desafiaba la lógica y la razón, despertaba la alerta de los fascistas que reconocían el poder subversivo de la creatividad. La guerra civil española de 1936 llevó a los surrealistas, incluyendo a Cahun y otros destacados como André Breton y Georges Bataille, a formar la agrupación Contre-Attaque con el fin de movilizar a la clase trabajadora en oposición al fascismo.
En las galerías de la exposición, se exploran las tensiones entre el surrealismo y el fascismo a través de obras que cuestionan la naturaleza erótica del poder totalitario. Figures como Victor Brauner y André Masson analizan en sus obras la energía reprimida que los fascistas instrumentalizan hacia la obediencia y el dominio.
Un enfoque paralelo a esto se pone de manifiesto en las galerías que abordan el papel del arte en la posguerra. El horror causado por la Segunda Guerra Mundial transformó la práctica surrealista en un vehículo para reflejar las atrocidades vividas, incluso para artistas polacos y checos que utilizaron su lenguaje visual como una respuesta crítica a la realidad socialista.
Sin embargo, no quedan exentos de críticas los aspectos exóticos que a menudo acompañan a esta corriente artística, muchas veces llevados a cabo con visiones sesgadas de culturas no europeas. Una galería destaca el desencanto de Wolfgang Paalen, Alice Rahon y Eva Sulzer tras su viaje a la región noroeste del Pacífico, donde esperaban encontrar inspiración en las culturas indígenas, solo para enfrentar el doloroso legado de la colonización y el genocidio.
La exhibición culmina con una reflexión sobre cómo el surrealismo se expandió más allá de sus raíces europeas, adoptando un sentido de solidaridad internacional. Desde la resistencia creativa en lugares como Marseilles, donde artistas como Salvador Dalí se reunieron de manera clandestina, hasta la creación de nuevas obras que reflejan una historia de exilio y resistencia continua, “En las entrañas del cambio” sirve no solo como homenaje a un movimiento artístico, sino también como recordatorio de su papel crucial en la política del siglo XX.
Este análisis a partir de 2026-07-17 12:50:00 destaca la persistente relevancia del surrealismo y su resistencia contra la opresión a lo largo de décadas, haciéndose eco del valor perdurable de la libertad creativa frente a la adversidad.
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