En el marco del Día Internacional de la Felicidad, que se lleva a cabo cada 20 de marzo, México ha emergido como uno de los países con mayores niveles de bienestar percibido a nivel mundial. Según el Informe Mundial de la Felicidad 2025, México se posicionó en el décimo lugar del ranking global, un avance notable de 15 posiciones respecto a años anteriores.
El estudio, coordinado por la Universidad de Oxford, Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) de la ONU, analizó datos de 147 países, evaluando cómo las personas perciben su propia calidad de vida. Este es un hecho significativo, dado que es la primera vez que México logra entrar en el top 10 desde que se empezó a publicar el informe en 2013.
El ranking de este año fue liderado por los países nórdicos, con Finlandia ocupando el primer lugar por octavo año consecutivo, seguido de Dinamarca, Islandia y Suecia. Los otros países que conforman el listado de las diez naciones más felices del mundo incluyen a los Países Bajos, Costa Rica, Noruega, Israel, Luxemburgo y, por supuesto, México. En el contexto de América Latina, México se posiciona como el segundo país más feliz, solo detrás de Costa Rica, que alcanzó el sexto puesto global.
El informe revela que Afganistán es considerado el país menos feliz del mundo, seguido por Sierra Leona, Líbano, Malawi y Zimbabue. La felicidad en estos países está marcada por condiciones adversas, contrastando con la experiencia vivida en naciones como México.
Para llegar a estas conclusiones, el Informe Mundial de la Felicidad considera diversos factores, como el PIB per cápita, la esperanza de vida, la generosidad, el apoyo social, la libertad para tomar decisiones y la percepción de corrupción. Estos elementos son esenciales para estimar el nivel de bienestar subjetivo de cada población.
Uno de los hallazgos más destacados del informe fue el papel crucial que juega la familia y el apoyo social en la percepción de felicidad, especialmente en países como México. Los hogares compuestos por cuatro o cinco integrantes, particularmente aquellos con parejas e hijos, tienden a reportar altos niveles de bienestar emocional. La cohesión familiar y las redes de apoyo emergieron como factores clave en el progreso de México en el ranking.
El informe también resalta una tendencia preocupante: la creciente desconexión social entre los jóvenes. Un alarmante 20% de los jóvenes a nivel mundial declara no tener a quién recurrir para apoyo emocional, una cifra que ha aumentado en un 39% en las últimas dos décadas. Este fenómeno se asocia con el incremento del número de personas que viven solas, lo que se traduce en mayores niveles de aislamiento y ansiedad.
Adicionalmente, se ha encontrado que la convivencia diaria, como compartir comidas, influye favorablemente en el bienestar. Aquellos que suelen comer o cenar en compañía reportan niveles significativamente más altos de felicidad que quienes lo hacen en solitario.
Ante este panorama, el informe sugiere que gobiernos y comunidades deben fomentar políticas que refuercen la convivencia social, la confianza comunitaria y los vínculos familiares, elementos que han demostrado ser fundamentales para elevar la felicidad y el bienestar colectivo.
El Día Internacional de la Felicidad, establecido por la ONU en 2013, se erige como una recordatorio de que el bienestar y la calidad de vida son aspiraciones universales que deben ser parte integral de las políticas públicas en todo el mundo. Este año, al celebrar esta fecha, es esencial considerar cómo las estructuras sociales y el apoyo familiar pueden seguir moldeando el futuro de la felicidad en países como México.
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