El 19 de septiembre se convierte cada año en una fecha que no solo trae consigo la memoria de dos devastadores sismos en México, sino que también ofrece una oportunidad crucial para que la población reflexione sobre la importancia de la preparación ante desastres naturales. Este día ha sido marcado en el calendario para fomentar una cultura de protección civil que no solo recuerda el pasado, sino que también busca mitigar riesgos futuros.
Este año, se llevará a cabo el Segundo Simulacro Nacional de 2026, cuyo objetivo es fortalecer las capacidades de respuesta ante emergencias. Los ejercicios de simulacro no solo son una práctica vital para la comunidad, sino que se diseñan de acuerdo con la región; no todos los estados sufren los mismos riesgos y, en consecuencia, el tipo de ejercicio varía.
En esta ocasión, el simulacro se centrará en una hipótesis de sismo, involucrando a las cinco regiones definidas para tal efecto. Pero una de las preguntas más recurrentes es: ¿qué tipo de alerta sonará durante este evento? Actualmente, existen dos alertas sísmicas bien conocidas por la población. La primera es la que se emite a través de altavoces en sistemas de seguridad y medios de comunicación; la segunda, más reciente, activa los dispositivos móviles.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (Sasmex) aclara que el sonido de la alerta es distintivo, clasificado científicamente como “áspero”. Para mantener la seriedad y efectividad del simulacro, las autoridades de la Coordinación Nacional de Protección Civil han decidido no utilizar sonidos distintos ni modificados durante este ejercicio. La presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha subrayado que cualquier cambio en el audio podría restar la seriedad que requiere un simulacro de este tipo.
La señal acústica se activará simultáneamente en cerca de 23,000 altavoces distribuidos principalmente en regiones vulnerables, así como en estaciones de radio y canales de televisión. Además, más de 80 millones de dispositivos móviles recibirán la alerta, que estará acompañada de vibraciones y un mensaje claro: “ESTO ES UN SIMULACRO”.
Es crucial recordar que los simulacros son ejercicios que deben tomarse con seriedad. A pesar de que no podemos predecir cuándo ocurrirá una emergencia, la preparación es clave. Esto implica no solo aprender a actuar por cuenta propia, sino también organizarse y cooperar como comunidad para responder de forma efectiva. En caso de un desastre mayor, las instituciones de protección civil y cuerpos de emergencia estarán listas para auxiliar a la población afectada.
La esencia de la protección civil reside en empoderar a la comunidad. Cada persona debe conocer los riesgos de su entorno, saber qué acciones tomar y actuar de manera solidaria y coordinada con las autoridades pertinentes. El 19 de septiembre es más que un día de conmemoración; es una oportunidad para aprender, prepararse y contribuir a construir una sociedad más resiliente ante futuros desastres.
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