Hace un siglo, un pequeño personaje conocido como Edward Bear, más comúnmente llamado Winnie-the-Pooh, hizo su primera travesura al bajar las escaleras, marcando el inicio de una de las historias más entrañables de la literatura infantil. Aunque su primera aparición se remonta a 1924 en un libro de poemas titulado When We Were Very Young, fue en 1926 cuando A.A. Milne y el ilustrador Ernest H. Shepard dieron vida a Winnie-the-Pooh en una colección de relatos que ha perdurado en el tiempo.
En honor a este célebre aniversario, ha surgido un nuevo libro infantil que explora la colaboración entre Milne y Shepard. La obra, que lleva el nombre de How a Bear Became a Book: The Collaboration That Created Winnie-the-Pooh, ofrece un vistazo íntimo a la relación creativa que dio origen a este icónico personaje.
El relato comienza con el narrador, Christopher Robin, preguntando al lector: “¿Te gustaría escuchar una historia?”. Pronto, un Pooh en forma de figura translúcida aparece, cuestionándose su propio origen. Este enfoque fascinante permite al lector acompañar a Pooh en un viaje a través del tiempo y la creación.
Annette Bay Pimentel, la autora, explica de manera clara cómo Milne, un prolífico escritor, se sentó un día con una idea y escribió un texto que más tarde sería cobrado vida por One de varios ilustradores. Mientras tanto, el personaje de Pooh, en su forma semi-sólida, plantea preguntas sobre la función de las imágenes en un cuento. Esta interacción creativa refleja el proceso de escritura de Milne junto a Shepard, quien siempre llevaba su cuaderno de bocetos para capturar la esencia de su entorno.
Pimentel narra que Shepard visitó a la familia Milne en Ashdown Forest, Reino Unido, para inspirarse en el entorno que rodeaba a Christopher Robin y sus juguetes. A partir de esos bocetos, Shepard logró añadir elementos imaginativos como la entrada de un viejo árbol o la madriguera de un conejo.
Ambos, Pimentel y la ilustradora Faith Pray, se han esforzado por rendir homenaje a Milne y Shepard en su libro. Pimentel estudió los textos originales para imitar la voz de Pooh, un personaje que utiliza contracciones y frases distintivas, mientras que Pray trató de plasmar visualmente la magia que había caracterizado a los libros de antaño.
Una de las innovaciones que Pimentel destaca fue la evolución en el diseño de páginas, posible gracias a la nueva tecnología de impresión offset, que permitía la impresión conjunta de texto e ilustraciones. Esta técnica revolucionó la forma en que se narraban los cuentos, haciendo que las páginas parecieran cobrar vida.
En las páginas de How a Bear Became a Book, se observa cómo las palabras, apiladas como árboles en el Bosque de los Cien Acres, emergen del papel. La historia concluye con la publicación del libro y la consolidación del personaje; de ser un conjunto de palabras, Pooh se convierte en una figura familiar y entrañable.
El relato de cómo un simple oso ideado en la mente de un autor se transforma en un querido protagonista de innumerables cuentos ilustra la compleja y hermosa simbiosis entre la palabra escrita y la ilustración. Juntos, son capaces de dar vida a los personajes que, como Winnie-the-Pooh, se quedan en el corazón de muchas generaciones.
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