A partir del 1 de septiembre de 2025, la Comisión Europea ha implementado una prohibición significativa en el uso de ciertos compuestos químicos en productos cosméticos, particularmente en esmaltes y geles semipermanentes para uñas. Estas sustancias, el óxido de difenilfosfina (TPO) y el dimetil-p-toluidina (DMTA), han sido catalogadas como cancerígenas y tóxicas, lo que ha llevado a su erradicación en todos los países de la Unión Europea.
Las autoridades determinaron que ambos compuestos son considerados CMR, es decir, carcinógenos, mutágenos y tóxicos para la reproducción. Estudios científicos han demostrado que la exposición continua a estas sustancias puede acarrear graves afecciones en la salud humana. Esta decisión fue formalizada en el “Reglamento (UE) 2025/877”, que establece normativas claras sobre el uso de productos cosméticos que contengan sustancias peligrosas.
En términos prácticos, esto significa que los esmaltes y geles semipermanentes que contengan TPO o DMTA ya no podrán venderse ni utilizarse dentro de la Unión Europea. Las autoridades también han aconsejado a los consumidores que cesen su uso si tienen estos productos en casa.
Nicolás Olea, académico de Medicina en la Universidad de Granada, ha comentado que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) identificó hace tres años a estos compuestos en una lista de químicos que debían ser restringidos en el ámbito cosmético y otras áreas cotidianas. Olea ha señalado que, a pesar de que tanto el TPO como el DMTA actúan como disruptores endocrinos, la prohibición se ha justificado mediante su clasificación como CMR, lo que reduce la complejidad del debate sobre la toxicidad de otras sustancias en productos de uso diario.
Es importante destacar que los disruptores endocrinos son sustancias químicas que pueden interferir con el sistema hormonal del cuerpo. Esta interacción se asocia con numerosos problemas de salud en humanos y animales, lo que subraya la urgencia de la acción regulatoria.
Con esta medida, la Unión Europea se posiciona de manera proactiva frente a la necesidad de proteger la salud pública, eliminando del mercado productos que comportan un riesgo significativo. Así, el futuro de la cosmética se dirige hacia alternativas más seguras, beneficiando tanto al consumidor como al medio ambiente.
La información presentada aquí corresponde a datos disponibles hasta la fecha de la publicación original, el 4 de septiembre de 2025.
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