Hoy, en el arranque del Mundial, una gran incertidumbre rodea el acceso al estadio. Nadie sabe si la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) permitirá a los aficionados llegar a la inauguración. Tras tres semanas de paro nacional, hay 17,471 escuelas cerradas y 1.4 millones de alumnos sin clases, según cifras de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Para la CNTE, esta inauguración representa una oportunidad de presión; las cámaras de todo el mundo estarán enfocadas en el icónico Estadio Azteca.
Las demandas de la CNTE se centran en la abrogación de la Ley del ISSSTE, la cual, desde 2007, cambió el sistema de pensiones para los empleados públicos de un modelo de beneficio definido a uno de contribución definida con cuentas individuales. Regresar al sistema anterior implicaría un costo monumental, estimado por el gobierno federal en 7.46 billones de pesos, un peso considerable que representa el 20% del PIB nominal proyectado para 2026. Este monto supera al presupuesto federal y casi quintuplica el costo financiero anual de la deuda. No hay espacio fiscal que soporte este anhelo y la calificación crediticia del país podría verse afectada inminentemente.
A esta compleja situación se suma una trampa demográfica: en tres décadas, la relación entre trabajadores y jubilados se ha invertido de cuatro a 0.8 en el sector público. Actualmente, hay más jubilados que contribuyentes. Mientras países como Chile, Polonia y Suecia han migrado a sistemas de cuentas individuales, México parece atrapado en un modelo que se ha vuelto insostenible.
Paradójicamente, el gobierno actual se ha beneficiado enormemente del sistema que critica. Entre 2018 y 2025, las Afores han incrementado su participación en la deuda soberana mexicana, pasando de 1.7 a 4.2 billones de pesos. Esto ha permitido financiar una porción significativa del aumento de la deuda pública, que ha crecido de 10.5 a 18.8 billones de pesos en solo unos años. Sin las Afores, el incremento de déficits fiscales —proyectados en 5.7% del PIB para 2024 y 4.1% para 2026— habría requerido recurrir a ahorro externo, motivo por el cual México presenta una situación fiscal diferente a la de los crisis de 1982 y 1994.
Las demandas de la CNTE, aunque inalcanzables, no son infundadas. Fueron gestadas en promesas realizadas por líderes, incluso por Claudia Sheinbaum, quien, como candidata en abril de 2024, prometió revertir las reformas de pensiones de 1997 y 2007. La CNTE no olvida esta promesa y ahora exige su cumplimiento, aun cuando la presidenta se enfrenta a la dura realidad económica que dificulta el materializar lo prometido.
La CNTE, que representa un sector ampliamente criticado, está en su derecho de reclamar lo que se les ofreció en su momento. A medida que el Mundial comienza y la atención se centra en el deporte, más de 1.4 millones de niños siguen sin escuela. Esta coyuntura ofrece un recordatorio poderoso de que las promesas, en realidad, tienen un costo.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


