Monterrey, una de las sedes del Mundial 2026, se convierte en epicentro de la pasión futbolera mientras se prepara para un emocionante repechaje. Este jueves, a las 16:00 (hora local), El Gigante de Acero, conocido como el Estadio BBVA, albergará el crucial enfrentamiento entre Bolivia y Surinam. Este partido definirá qué seleccionado tomará el último boleto para el torneo que se llevará a cabo en México, Estados Unidos y Canadá.
Las aficiones de ambos países ya han comenzado a llegar, con cientos de bolivianos mostrando su fervor al aterrizar en el aeropuerto de Monterrey, adornados con banderas, gorros y camisetas. Las expectativas son altas, ya que se espera que más de 15,000 seguidores se reúnan en el estadio, creando un ambiente electrizante.
Durante la tarde del miércoles, los equipos se aseguraron de que todos los detalles logísticos, de seguridad y protocolos estuvieran en orden antes del gran evento. En un momento destacado, el himno nacional boliviano resonó en las instalaciones del estadio, provocando un ambiente de orgullo nacional. Giovan Suárez, un aficionado boliviano que viajó en un vuelo charter organizado por el gobierno, expresó su emoción por la atmósfera.
La importancia del partido va más allá del fútbol; se ha convertido en un evento político. Edman Lara, vicepresidente de Bolivia, llegó para apoyar a La Verde, a pesar de las críticas por su ausencia en el país. Lara, quien ha manifestado su deseo de que el presidente Rodrigo Paz también estuviera presente, se comprometió a regalar un pasaje y una entrada a un niño si Bolivia logra clasificar al Mundial.
Ambas selecciones se prepararon en el Centro Deportivo Borregos, perteneciente al Tec de Monterrey. Henk ten Cate, técnico de Surinam, expresó su preocupación por las condiciones climáticas, con temperaturas que podrían superar los 30 grados durante el partido, lo que podría afectar el rendimiento de sus jugadores, quienes llegaron al país con poco tiempo de preparación.
El ambiente en Monterrey se siente festivo. Mientras tanto, el presidente Paz, aunque no pudo asistir, regaló entradas a Lucas Ortuño, un niño de bajos recursos, quien representará a todos los bolivianos en el estadio. En la zona de San Pedro Garza García, la afición boliviana creó un ambiente de euforia, con cánticos y celebraciones que reflejan una pasión por el fútbol que se ha mantenido latente desde la última clasificación de Bolivia a un Mundial en 1993.
Óscar Villegas, técnico de la selección boliviana, agradeció a los seguidores por su apoyo antes de que el equipo se dirigiera al estadio. Con un mensaje claro de unidad y determinación, afirmó que todo el equipo dejará todo en la cancha para honrar a su país. A medida que se acerca el gran día, Monterrey y su gente se preparan para un encuentro que no solo será un partido de fútbol, sino un momento clave en la historia deportiva de Bolivia, marcando su camino hacia el Mundial 2026.
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