La Policía Auxiliar (PA) de la Ciudad de México ha vuelto a asumir la custodia del Museo Nacional de Antropología (MNA), permitiendo su reapertura tras un cierre de dos días. La actividad cotidiana del museo se reanuda, aunque con un ligero retraso, dado que abrió sus puertas a las 9:30 de la mañana, media hora después de lo habitual. Según datos oficiales, 66 elementos de la PA se han desplegado en distintas áreas del recinto, donde una treintena de personas aguardaba para ingresar.
Durante el día, la afluencia de visitantes fue constante, permitiendo un acceso ágil a las taquillas, que funcionaron de manera eficiente. Información proporcionada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) indica que, en promedio, el MNA recibe alrededor de 5,000 visitantes diarios, con un récord alcanzado de 70,000 en una sola jornada. Sin embargo, el día de la reapertura fue notoriamente tranquilo en comparación con lo habitual, lo cual fue atribuido por los trabajadores a un ambiente de desinformación en las redes sociales y algunos medios de comunicación, que anunciaban un cierre prolongado.
El motivo del cierre inicial del MNA se debió a la falta de personal de vigilancia. El museo, junto con otros espacios del INAH en la Ciudad de México, permaneció cerrado el martes y el miércoles de esa semana, afectado por problemas con la empresa de seguridad privada contratada. Esta empresa, que había sido seleccionada mediante licitación pública, no cumplió con la dotación de personal necesarios para garantizar la seguridad del recinto.
Mario Álvarez, delegado del Sindicato Nacional de Trabajadores, Administrativos, Manuales, Técnicos y Profesionistas del INAH, comentó que desde marzo o abril se planeaba cambiar el cuerpo de seguridad en los museos del INAH, dado que el contrato con la Policía Auxiliar había resultado insostenible por los altos costos. El contrato firmando con las empresas SSS Asistencia y Supervisión SA de CV y Sistema Prácticos en Seguridad Privada SA de CV sumaba 78 millones de pesos para cubrir el servicio, el cual requería de 450 elementos para las instalaciones en el valle de México.
Sin embargo, Álvarez también destacó que no se informó adecuadamente acerca del cambio de la empresa de vigilancia, lo que llevó a una marcada insuficiencia de personal. En una situación crítica, solamente se contaba con 25 elementos, mientras que la plantilla necesaria para cumplir con las funciones de un museo de tal importancia debería oscilar entre 100 y 120. Esta falta de personal capacitado fue crítica para el correcto funcionamiento del museo y la seguridad del público y los trabajadores.
La reapertura del MNA es un alivio para la comunidad cultural, que había visto cómo esta institución icónica era noticia por su premiación con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025. Sin embargo, la gestión continua de la seguridad del museo necesita atención para garantizar que su valor patrimonial y cultural se preserve adecuadamente en el futuro.
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