Arabia Saudita, Jordania y Bahréin han expresado su firme condena ante el reciente ataque de Irán contra un buque cisterna de Emiratos Árabes Unidos (EAU) en el estratégico estrecho de Ormuz. Este incidente, ocurrido el 8 de agosto de 2026, ha sido catalogado por los tres países como una agresión inaceptable y una grave violación del derecho internacional.
El Ministerio de Exteriores saudí destacó en un comunicado que “estas agresiones inaceptables atentan contra la seguridad de la navegación marítima y la de los suministros de energía internacionales”. Además, responsabilizó a Irán por las posibles repercusiones de continuar con tales ataques y exigió un cese inmediato de estas acciones para preservar la estabilidad en Oriente Medio. Asimismo, Arabia Saudita mostró su apoyo total a las medidas que Emiratos pueda implementar para salvaguardar su soberanía y recursos.
Desde Jordania, también se emitieron declaraciones de apoyo hacia Emiratos, subrayando que el ataque constituye una violación flagrante del derecho internacional y representa una amenaza directa para la seguridad de la navegación marítima.
El comunicado de Bahréin reforzó esta postura, apelando al Consejo de Seguridad de la ONU para que adopte “medidas disuasorias” y así garantizar la seguridad en las aguas del estrecho de Ormuz.
La situación se desató tras la acusación por parte de EAU a Irán de haber impactado con un misil uno de sus buques, perteneciente a la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi. Afortunadamente, no se reportaron víctimas en este ataque, aunque el incidente refleja una creciente tension en la región. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, alrededor de 70 buques han sido atacados en el estrecho, lo que ha generado una incertidumbre considerable en el tráfico marítimo de esta vital vía.
Más allá de estas tensiones, el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Jasem al Budaiwi, también señaló que el ataque representa una “escalada peligrosa e inaceptable”, y rechazó cualquier intento de Irán por utilizar el estrecho de Ormuz como herramienta de presión y amenazas.
La respuesta de las autoridades iraníes ha sido igualmente contundente. La Guardia Revolucionaria expresó que la reapertura de Ormuz dependería de que Estados Unidos acepte las condiciones de Teherán y respete el proceso de negociaciones en la región. En un contexto donde ambos países, Irán y Omán, están cerca de establecer una nueva ruta de navegación en el estrecho, el tráfico marítimo ha disminuido notablemente, lo que afecta el cruce de buques a través de una ruta que anteriormente contenía aproximadamente el 20 % del crudo mundial.
La actualidad del estrecho de Ormuz es tensa y crítica, y los acontecimientos continúan evolucionando. La situación en esta área de vital importancia geoestratégica de la región sigue siendo objeto de atención internacional.
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