Hasta el momento México no ha atendido las recomendaciones de Derechos Humanos en torno a lo sucedido en el albergue de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde murieron 40 migrantes encerrados y calcinados, denunciaron expertos de la ONU.
En esas opiniones también se enfatizaba la necesidad de mejorar las condiciones de vida en esos lugares.
El Comité de la ONU para la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migrantes dijo que en 2017 y en 2022 expresó a México su preocupación por el patrón de detenciones de migrantes y pidió a las autoridades que el encierro de éstos fuese una medida de último recurso y por periodos cortos.
Igualmente, recordó que también planteó la necesidad de “condiciones dignas y adecuadas en los centros de detención, de que se erradicaran las células de castigo y se pusiera fin al hacinamiento y la sobrepoblación”.
Estos comentarios -a los que se sumó el relator especial de la ONU sobre los derechos de los migrantes, Felipe González Morales- llegan una semana después de la muerte de los migrantes en un centro del Instituto Nacional de Migración (INM) de Ciudad Juarez, durante un incendio que también dejó decenas de heridos y cuarenta migrantes muertos.
Al respecto, los expertos de la ONU pidieron también que se lleve a cabo una investigación exhaustiva e imparcial que determine responsabilidades y que garantice que las víctimas y sus familia tendrán acceso a la justicia y recibirán las reparaciones que les correspondan.
“Urgimos al Estado de México a que reúna las evidencias sobre la causa de las muertes, identifique a las víctimas e informe a sus familias, y ofrezca el apoyo para la entrega de los cuerpos. Para los heridos pedimos cuidados médicos y psicológicos”, dijeron.
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