El panorama económico del país está marcado por la incertidumbre, debido a la difícil situación global. Aunque aún se espera un crecimiento del PIB para este año, los factores que lo impulsarán serán principalmente el consumo interno y la confianza de los consumidores. En un contexto de crisis, es natural que la población sea más cauta en sus gastos y la confianza no sea de las más altas, por lo que habrá que trabajar para fomentar estos dos aspectos clave.
La política pública debe enfocarse en crear un ambiente favorable para que el consumo interno se mantenga saludable. Esto implica no sólo incentivar las compras sino también cuidar los factores que intervienen en su surgimiento. Por ejemplo, se deben garantizar empleos dignos y bien remunerados, que permitan a la población tener capacidad adquisitiva. Asimismo, se deben atender los problemas de inseguridad y de acceso a servicios básicos que afectan a gran parte de la población.
La confianza de los consumidores, por otro lado, es una cuestión más compleja. Aunque suena abstracta, resulta crucial para cualquier economía. Un consumidor que confía en su futuro financiero, que cree que sus decisiones no están en riesgo, está más dispuesto a gastar. Pero alcanzar esta confianza no es sencillo. Requiere combatir niveles de desigualdad y de corrupción que afectan la credibilidad del Estado y de los agentes económicos, así como impulsar una política económica sostenible.
En resumen, hay que trabajar en fomentar el consumo interno y la confianza de los consumidores para impulsar el crecimiento económico del país. Esto no se resolverá de la noche a la mañana sino que implica cambios estructurales y una visión de largo plazo. Columna Digital debe tomar medidas concretas de cara a asegurar su estabilidad económica y mejorar la calidad de vida de su población.
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