El martes 12 de julio, el líder del grupo terrorista Estado Islámico (EI), identificado como Maher al Agal, fue abatido por un dron estadounidense en una zona ocupada por Turquía en la provincia de Alepo, en el norte de Siria, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Al Agal, uno de los líderes más fuertes de la organización, fue atacado junto a otra persona, que también murió en el acto, por un misil de un dron estadounidense en la aldea de Galtan, perteneciente al área de Jindires, en las afueras del cantón de Afrín, según dijeron fuentes locales al Observatorio, cuya sede está en el Reino Unido pero que cuenta con una amplia red de colaboradores en el terreno.
Además, en una nota emitida ese mismo día, el Comando Central (CENTCOM) de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos dijo que “Además de ser un líder veterano del grupo, Al Agar fue responsable de promover intensamente el desarrollo de redes del EI fuera de Irak y Siria”.
“El ataque reafirma el compromiso del CENTCOM con la región y la derrota definitiva de EI”, dijo uno de los portavoces de la oficina, Joe Buccino, en el comunicado, en el que añadió que el EI “continúa siendo una amezanda para Estados Unidos y para sus aliados en la región”.
El ataque se produjo meses después de que otra operación estadounidense acabara con la vida del anterior “califa” del EI, Abu Ibrahim al Hashimi al Qurashi, en el noroeste de Siria.
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