Los mercados financieros han demostrado, históricamente, una notable capacidad de resistencia a las fluctuaciones en los precios del petróleo durante los primeros meses de conflictos. Sin embargo, la prolongación de los conflictos en Medio Oriente podría tener consecuencias desastrosas para ellos, sugieren analistas de Franklin Templeton.
En un reciente webinar, el vicepresidente y codirector de inversiones de la firma, Luis Gonzali, resaltó la correlación directa que existe entre la duración de la inestabilidad en el mercado del petróleo y el rendimiento de los índices bursátiles. Según su análisis, durante los primeros dos meses de un choque en los precios, los mercados suelen mantenerse relativamente estables, ignorando el impacto. A partir del tercer mes, comienzan a resentir los efectos, lo que provoca un aumento en el nerviosismo inversor. Actualmente, en el marco del conflicto que comenzó a finales de febrero de este año, los mercados se encuentran en este punto crítico de tres meses y medio. Gonzali advierte que si la situación se prolonga más allá de seis meses, podría considerarse un “desastre” para el mercado.
Este escenario podría llevar al índice S&P 500 a experimentar una caída de hasta un 15%. La economía mundial enfrenta ya tensiones significativas, y los analistas señalan tres razones clave por las cuales seis meses son críticos en este contexto. Inicialmente, las empresas productoras de petróleo absorben el aumento en los costos para no perder cuota de mercado. Sin embargo, con el tiempo, los márgenes se estrechan, obligando a las empresas a transferir estos costos a los consumidores, lo que desencadena un aumento de la inflación subyacente. Esto, a su vez, presiona a los bancos centrales a considerar la posibilidad de mantener o incluso aumentar las tasas de interés.
La actual escasez de suministros está siendo controlada mediante el uso de inventarios, pero se estima que, para septiembre, si el suministro no se restablece, las reservas alcanzarán niveles críticos. Esto podría resultar en un disparo en los precios del crudo, potencialmente alcanzando entre 150 y 200 dólares por barril.
En lo que respecta a la economía mexicana, se enfrenta a un panorama de crecimiento moderado marcado por riesgos significativos derivados de la persistencia de los precios del petróleo. Gonzali proyecta un crecimiento base de alrededor del 1.5 por ciento, sin embargo, si el choque en los mercados energéticos continúa, especialmente con un agravamiento del conflicto en Irán, este crecimiento podría caer a tan solo el 0.3 por ciento.
A pesar de los desafíos, México ha logrado mantener una inflación más baja y estable en comparación con Estados Unidos, rondando el 4%, gracias a estímulos fiscales en los precios de las gasolinas. Estos estímulos, financiados por los excedentes de las exportaciones petroleras, podrían verse amenazados si el conflicto geopolítico persiste, lo que podría conducir a un aumento de la inflación local, alcanzando niveles del 5%.
En resumen, la continuidad del conflicto en Medio Oriente y su efecto en los mercados del petróleo son factores que los inversores deben observar con atención, dada su capacidad de impacto no solo en los mercados internacionales, sino también en las economías locales, como es el caso de México. La situación requiere un seguimiento adecuado, mientras se espera una resolución que permita estabilizar la economía global.
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