Las autoridades del estado de Nueva Jersey han tomado medidas decisivas para garantizar la seguridad en los alrededores de un centro de detención de inmigrantes, conocido como Delaney Hall, en Newark. Esta acción se produce tras una serie de disturbios y enfrentamientos entre agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y manifestantes, quienes han expresado su indignación ante las condiciones de detención dentro del recinto.
A raíz de estos incidentes, que han resultado en múltiples arrestos, la fiscal general de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, anunció en una rueda de prensa que la policía estatal asumirá las operaciones de seguridad pública en la zona. Davenport resaltó que “el riesgo para la seguridad pública en los alrededores de Delaney Hall va en aumento”, lo que ha generado una situación que califica como inaceptable. La gobernadora del estado, Mikie Sherrill, respaldó esta decisión, enfatizando la necesidad de actuar para evitar darle a ICE el pretexto para ampliar sus operaciones en Nueva Jersey.
En las últimas noches, al menos 17 personas han sido arrestadas durante los enfrentamientos con agentes federales. Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional, reportó que alrededor de 100 manifestantes anti-ICE se congregaron en las instalaciones, donde se produjo una violencia que incluyó mordiscos y golpes a los agentes de la ley. Medios de comunicación han divulgado imágenes que capturan la tensión entre los manifestantes y las fuerzas del orden, quienes utilizaron gas pimienta para controlar la situación.
Delaney Hall, un centro de detención privado que opera desde 2025, tiene capacidad para albergar alrededor de mil personas y ha sido un punto focal en la política de inmigración de la administración Trump, caracterizada por su mano dura y la intención de deportar a millones de inmigrantes indocumentados. Los disturbios recientes comenzaron después de que varios detenidos iniciaran una huelga de hambre y trabajo en protesta por las condiciones de su detención.
Cabe mencionar que Nueva Jersey es uno de los denominados “estados santuario”, lo que significa que limita su cooperación con las autoridades federales de inmigración. Esta postura ha generado amplias disputas legales entre el estado y el gobierno federal, lo que añade más complejidad a un asunto ya cargado de tensiones y emociones.
La situación en Newark es un reflejo de un clima de resistencia y protesta que continúa en el país en torno a las políticas de inmigración. A medida que avanza este desarrollo, las autoridades locales y federales seguirán enfrentándose en un escenario marcado por la controversia y la preocupación por el bienestar de los detenidos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

