Varias explosiones sacudieron este martes las ciudades de Teherán y Beirut, mientras los mercados financieros del mundo se desplomaban ante la sombra de una guerra que ha comenzado a influir de manera drástica en el suministro energético global. La confrontación aérea entre Estados Unidos e Israel contra Irán no solo pone en riesgo la estabilidad regional, sino que también amenaza la economía mundial, provocando un aumento en los precios del petróleo del 5%.
En un contexto tenso, el presidente de EE.UU., Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, fueron cuestionados sobre la duración del conflicto, una pregunta que resuena con urgencia en la mente de muchos. Una fuente cercana al plan de guerra de Israel reveló a Reuters que la campaña militar está diseñada para durar hasta dos semanas y ha comenzado a alcanzar objetivos más rápidamente de lo esperado. La estrategia, según la fuente, busca derrocar al liderazgo clerical de Irán, aunque sin un plazo definido para lograrlo.
Los ataques en Irán han incluido la sede de la cadena estatal IRIB en Teherán, lo que ha llevado a los civiles a huir de las ciudades bajo una lluvia de bombas. Testimonios como el de Bijan, un empleado bancario de 32 años, reflejan la desesperación creciente de la población: “Cada noche, mi mujer y yo nos escondemos en el sótano. Toda la ciudad está vacía. Hay humo y sangre por todas partes”.
A medida que la guerra se intensifica, Estados Unidos ha ordenado la evacuación de su personal no esencial en varios países de Oriente Medio, incluidos Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Jordania, cerrando además sus misiones diplomáticas en Arabia Saudí y Kuwait tras ataques con drones iraníes. Según informes oficiales, el número de muertos por los ataques en Irán ha ascendido a 787, mientras que la guerra se ha extendido a Líbano, donde los aliados de Hezbolá han comenzado a disparar contra Israel.
El impacto económico es innegable: el índice europeo STOXX 600 cayó un 3%, y la incertidumbre sobre la duración del conflicto ha sumido a los mercados en el caos. Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, indicó que la decisión de atacar surgió de una necesidad de prevenir represalias iraníes contra intereses estadounidenses tras el ataque israelí.
Líderes israelíes han declarado abiertamente su intención de derrocar al gobierno iraní, y si bien Trump ha enfatizado la importancia de debilitar las capacidades de Irán, el alcance del conflicto se mantiene incierto. Netanyahu aseguró que la guerra “no durará años”, y aunque sugiere una duración de cuatro a cinco semanas, ambos líderes evitan fijar un plazo concreto.
Entre tanto, la situación en Israel es tensa: sirenas antiaéreas han enviado a millones al refugio, mientras los ataques aéreos continúan. La guerra ha puesto en jaque el suministro de energía global, dado que Qatar, uno de los principales exportadores de gas natural, ha detenido su producción, y los petroleros permanecen inactivos en el Golfo Pérsico por temor a los enfrentamientos.
El transporte aéreo mundial también se encuentra en caos, con aeropuertos en Oriente Medio cerrados, afectando gravemente las conexiones entre Asia, Europa y África. La crisis no solo es un asunto regional; está tejiendo una red de desafíos que resonará en economías de todo el mundo. La incertidumbre y la tensión continúan en aumento, mientras los acontecimientos se desarrollan en un escenario geopolítico cada vez más volátil.
(Actualización: Los datos corresponden a 2026-03-03 06:16:00).
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