En la mañana de este martes, una serie de agresiones armadas en Tingüindín, específicamente en la comunidad de La Trasquila, marcó un nuevo episodio de violencia provocado por supuestos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Durante el ataque, un oficial de la policía local resultó gravemente herido, lo que activó un despliegue inmediato de autoridades estatales y federales en la zona.
Los reportes indican que el enfrentamiento tuvo lugar cerca de la carretera Jacona – Los Reyes. Los policías municipales, al ser atacados, respondieron al fuego, lo que provocó que los agresores se retiraran hacia la comunidad de La Cantera, dejando a su paso decenas de estrellas ponchallantas y vehículos interrumpiendo el tránsito, como parte de su estrategia evasiva.
En el transcurso del incidente, uno de los agentes sufrió un impacto de bala en el hombro, siendo rápidamente auxiliado por sus compañeros y trasladado a un hospital regional para recibir atención médica adecuada. La respuesta de las fuerzas de seguridad no se hizo esperar, y elementos de la Guardia Civil, soldados y efectivos de la Guardia Nacional se movilizaron para llevar a cabo un operativo en busca de los atacantes, aunque al cierre de este informe no se habían reportado detenciones.
Este ataque es solo otro capítulo en una serie de agresiones que han hecho de Tingüindín un punto crítico en la lucha contra el crimen organizado en la región. De hecho, desde el comienzo del año, este es el cuarto ataque armado dirigido contra la policía municipal, sumando un trágico saldo de cuatro policías y un civil muertos, así como cinco heridos. Los incidentes anteriores incluyen una agresión el 22 de febrero que resultó en un oficial fallecido y cuatro heridos, otro ataque el 24 de mayo que cobró dos vidas de policías, y un ataque el 16 de junio en la presidencia municipal que dejó un policía y un civil muertos.
Apenas el pasado 4 de julio, el Ejército Mexicano repelió otra agresión en la localidad de Guáscuaro, asegurando un arsenal que incluía tres fusiles, una ametralladora y miles de cartuchos útiles. Esta escalada de violencia resalta la situación crítica que enfrentan las fuerzas del orden en la región, mientras la población continúa lidiando con un entorno de inseguridad creciente.
Esta situación demanda un seguimiento cercano y una respuesta firme por parte de las autoridades, a fin de recuperar la paz en Tingüindín y asegurar la protección de sus ciudadanos.
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