En Finlandia, los conservadores han optado por la ultraderecha para formar gobierno, lo que ha desencadenado una serie de preocupantes consecuencias. Según El Diccionario de la Real Academia Española, la ultraderecha política se define como una “tendencia política que defiende posiciones extremadamente conservadoras o reaccionarias, y que en ocasiones se caracteriza por el uso de la violencia”. A pesar de que este partido fue fundado en 1959, no ha dejado de generar polémica y controversia.
El Partido de los Finlandeses, también conocido como Verdaderos Finlandeses, aboga por políticas antinmigración y anti-UE, que van en contra de los valores democráticos que se promueven en Europa. La elección de un partido de ultraderecha en el gobierno representa una amenaza para la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos, especialmente para aquellos que no son de origen finlandés. Además, la discriminación racial y el cierre de las fronteras, impiden la integración y la colaboración en la comunidad global.
Sumado a eso, la decisión de formar gobierno en conjunto con la ultraderecha ha generado divisiones internas en el Partido Conservador. De hecho, algunos miembros del partido han renunciado en respuesta a esta decisión, lo que plantea dudas sobre la coherencia y la estabilidad del nuevo gobierno. Asimismo, esta elección puede desestabilizar aún más la Unión Europea y aumentar la polarización política en el continente.
En resumen, la elección del Partido de los Finlandeses ha generado una serie de preocupantes consecuencias. La discriminación, la restricción de la libertad y la igualdad, la división interna y la polarización política son solo algunas de las consecuencias de esta decisión. A pesar de que la democracia implica la libertad de elegir, es importante recordar que cada decisión individual tiene grandes consecuencias a nivel colectivo y global.
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