El gasto en bienes y servicios, o consumo privado, de las familias mexicanas continúa en una tendencia negativa. En febrero de 2026, se registró una caída del 0.5% en comparación con enero, marcando así dos meses de descensos consecutivos, según los datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este descenso, aunque menos severo que el 1.6% reportado en el mes anterior, resulta alarmante, ya que fue más significativo de lo anticipado por el Inegi, que había proyectado un leve crecimiento de 0.2%.
Al desglosar los datos, se observa que la disminución del 0.5% en el consumo se debe principalmente a una reducción del 0.7% en la adquisición de bienes y servicios nacionales, aunque, curiosamente, los bienes importados mostraron un crecimiento del 1.9%. Dentro del consumo nacional, el sector de bienes cayó un 0.9%, mientras que los servicios sufrieron un decremento del 0.3%.
A pesar de esta caída mensual, al comparar con el mismo mes del año anterior, el consumo privado mostró un crecimiento interanual del 0.9%, aunque inferior al 2.5% que se registró en enero de 2026. En el acumulado de los dos primeros meses del año, el indicador mostró un crecimiento del 1.2%, en contraste con la tendencia decreciente del 2.1% observada en el mismo periodo del año pasado.
Los fundamentos del consumo privado permanecen débiles. En febrero, se reportó un crecimiento marginal de solo 0.4% en el flujo de remesas, alcanzando 4,468 millones de dólares, aunque en términos de pesos, las remesas cayeron un 15.5% a 76,955 millones de pesos debido a un tipo de cambio menos favorable. La confianza del consumidor, por su parte, experimentó un ligero aumento de 0.3 puntos, pero sigue en descenso interanual, evidenciando un clima de desconfianza que se ha mantenido durante 14 meses consecutivos. Además, el mercado laboral también mostró señales preocupantes con 111,000 despidos registrados entre enero y febrero.
La inflación, por otro lado, se aceleró al 4% desde el 3.8% de enero, aunque el salario real ha tenido un crecimiento del 4%, según datos proporcionados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Este panorama dibuja un cuadro complejo para el consumo privado en México, donde los indicadores económicos revelan un comportamiento fluctuante que podría repercutir en el bienestar de las familias.
La situación actual requiere seguimiento, dado que afecta no solo a las decisiones de consumo individuales, sino también a la economía en general, reflejando un delicado equilibrio que las autoridades y la población deben considerar.
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