Con una inversión de 10,000 millones de pesos, Contecon Manzanillo está a punto de comenzar la cuarta fase de su ambicioso plan de expansión, que promete transformar la terminal portuaria y mejorar significativamente la eficiencia en la movilización de mercancías. Este desarrollo, que dará inicio la próxima semana, incluirá la construcción de siete nuevas hectáreas de patio de contenedores, así como la incorporación de dos grúas pórtico y seis grúas RTG. Gracias a estas mejoras, la capacidad de acceso y salida de mercancías se duplicará, alcanzando una notable capacidad instalada de 2.5 millones de TEUs.
Desde que comenzaron las obras en 2022, la fase 3B está finalizando, y el CEO de Contecon Manzanillo, José Antonio Contreras Ruiz, afirma que esta inversión es la más significativa que la empresa ha realizado a nivel mundial. Esta ampliación permitirá a la terminal contar con cinco kilómetros de vías para trenes, facilitando el manejo de convoyes de hasta 110 vagones. Como resultado, los tiempos de atención promedio, que actualmente son de 7.3 días, se reducirán a entre 3 y 5 días, y para las cargas ferroviarias, de 3.2 días a un lapso estimado de entre 12 y 72 horas. Esto podría representar mejoras de hasta un 50% en eficiencia operativa.
Sin embargo, a pesar de estas optimizaciones, el reto de aumentar la proporción de carga movilizada por ferrocarril en Manzanillo es evidente. Actualmente, solo el 15% de la carga se transporta por este medio, mientras que el 85% depende del autotransporte. El objetivo de la terminal es alcanzar entre el 30 y el 40% de la movilización ferroviaria, una meta ambiciosa que dependerá de la nueva infraestructura.
En términos de conectividad, los nuevos servicios ferroviarios directos desde la terminal incluirán: Manzanillo-Guadalajara en 18 horas, Manzanillo-Ciudad de México en 26 horas y Manzanillo-Monterrey en 120 horas, lo que sin duda mejorará la competitividad del puerto.
El contexto de esta expansión se enmarca en una reciente apertura de obras en el Puerto Nuevo Manzanillo, Cuyutlán, en noviembre pasado, un proyecto respaldado por el sector privado. Contreras Ruiz, quien también ocupa el cargo de presidente de la Asociación de Terminales y Operadores de Manzanillo (ASTOM), enfatizó la necesidad de que estas expansiones se ejecuten bajo criterios técnicos, para evitar problemas de sobrecapacidad. Actualmente, el puerto opera en un mercado de 4 millones de TEUs anuales entre Manzanillo y Lázaro Cárdenas, por lo que considera que solamente deberían permitirse nuevas expansiones cuando la capacidad existente alcance al menos el 80% de utilización.
En el aspecto fiscal, la gobernadora de Colima, Indira Vizcaíno, busca un acuerdo con la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) que permitiría al estado recibir contraprestaciones económicas, lo que fortalecería las finanzas estatales al generar nuevas fuentes de ingreso. La propuesta, aún no revelada, deberá considerar equilibrios competitivos, ya que la implementación de tasas adicionales en Manzanillo podría desventajarla frente a otros puertos del país si no se aplica de manera uniforme.
Este panorama de desafíos y oportunidades se despliega en el horizonte para Contecon Manzanillo, cuyas decisiones y desarrollos influirán significativamente en el comercio internacional y la infraestructura de transporte en México.
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