Péter Szijjártó, quien ha desempeñado el cargo de ministro de Exteriores y Comercio de Hungría durante 12 años bajo el gobierno de Viktor Orbán, anunció su renuncia a su escaño parlamentario para unirse a BYD, el prominente fabricante chino de automóviles eléctricos. Con su reciente nombramiento como alto directivo de esta empresa, Szijjártó tomará las riendas de las relaciones externas del grupo y la exploración de nuevas líneas de negocio. En un mensaje en redes sociales, el exministro destacó que recibió una “oferta extraordinariamente distinguida” de una de las compañías líderes en la economía mundial.
Este movimiento no puede desvincularse de la trayectoria de Szijjártó como figura clave en la política húngara. Su gestión se caracterizó por la política de “apertura al Este”, que convirtió a Hungría en el principal destinatario de inversiones chinas en Europa en la última década. Durante su mandato, BYD fue uno de los grandes beneficiados, recibiendo apoyos estatales cuyo monto no fue revelado. Szijjártó anunció en 2023 la instalación de la primera planta de vehículos de pasajeros de BYD en Europa, en Szeged. Este complejo, que se estima costará 4.000 millones de euros, tiene una capacidad de producción de hasta 300.000 unidades anuales y comenzó su producción de prueba a inicios de 2026, con planes de iniciar la fabricación en serie para el cuarto trimestre de este año.
La reciente contratación de Szijjártó ha suscitado reacciones intensas, especialmente del primer ministro Péter Magyar, quien lidera el partido proeuropeo Tisza. Magyar expresó su descontento, sugiriendo que esta decisión confirma las sospechas de que Szijjártó no estaba promoviendo los intereses nacionales húngaros. Otros miembros del gobierno también se manifestaron, acusando al exministro de ser un representante del lobby industrial chino en el país.
La entrada de Szijjártó en BYD ocurre en un contexto complicado para la empresa en Europa. Desde 2025, la Comisión Europea está investigando si la planta de Szeged recibió subsidios irregulares del gobierno chino, en el marco del Reglamento de Subsidios Extranjeros de 2023. Las investigaciones fueron provocadas, en parte, por la imposición de un arancel adicional del 17% sobre los automóviles eléctricos importados por BYD de China, basado en la conclusión de que la empresa se benefició de subvenciones incompatibles con la competencia leal. La producción local en Hungría podría facilitar a BYD esquivar estos gravámenes.
Además, la trayectoria de Szijjártó ha estado marcada por controversias. Durante la invasión rusa a Ucrania, fue el único canciller de la UE que continuó realizando visitas a Moscú y mantuvo reuniones con el canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien fue calificado como “amigo” por el exministro. En 2021, recibió la Orden de la Amistad rusa de manos de Vladimir Putin, y en 2026, se reveló que había mantenido comunicaciones con Lavrov para informarlo sobre reuniones entre ministros europeos. Tras la revelación, un periodista húngaro que investigó estas comunicaciones fue imputado por espionaje, aunque los cargos fueron retirados bajo un nuevo gobierno.
El nombramiento de Szijjártó no solo refleja un interés en preservar redes de influencia, sino que también enfatiza la complejidad del entorno regulatorio que enfrenta la industria automotriz china en Europa, un escenario que requiere manejo hábil de relaciones estratégicas y políticas.
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